Lesión del ligamento cruzado anterior


Causas, síntomas y tratamientos de la lesión del ligamento cruzado anterior.

INTRODUCCIÓN:

Esta lesión es una realidad omnipotente en el mundo actual del deporte; cada vez más personas de todas las edades lo practican. Después de los meniscos, la estructura anatómica más frecuentemente lesionada de la rodilla es el ligamento cruzado anterior (LCA). La mayoría de los casos están relacionados con la actividad deportiva. En los últimos 15 años, los ortopedistas especializados en medicina deportiva se han interesado enormemente en las lesiones de ligamento cruzado y han inventado nuevas y más efectivas técnicas quirúrgicas para la reconstrucción de este ligamento.

¿QUÉ ES EL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR?



Los ligamentos son estructuras firmes que unen dos huesos. En la rodilla existen cuatro ligamentos que unen el fémur (hueso del muslo) con la tibia (hueso de la pierna), dándole estabilidad a la articulación. Estos son el ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento cruzado posterior (LCP), el ligamento colateral interno (LCI) y el ligamento colateral externo (LCE). El LCA es un ligamento intra-articular cuya principal función es darle estabilidad anteroposterior y rotacional a la articulación, evitando el movimiento de la tibia hacia adelante del fémur.

Las otras estructuras que contribuyen a la estabilidad de la rodilla y ayudan al adecuado funcionamiento articular son los meniscos, los cartílagos (estructuras entre ambos huesos que absorben carga), y los diferentes grupos musculares.



¿CÓMO SE DAÑA EL LIGAMENTO?

La principal causa de lesión del LCA son los traumas deportivos, principalmente aquellos donde hay gran impacto, contacto y giros frecuentes (baloncesto, fútbol y esquí, especialmente sobre nieve). El mecanismo clásico es el trauma que se presenta cuando el pie está apoyado en el piso o césped y el cuerpo gira rápidamente, dejando caer el peso del cuerpo sobre la rodilla, con la consecuente ruptura del ligamento.



La lesión de LCA es de 3 a 8 veces más frecuente en las mujeres que en los hombres, posiblemente debido a una anatomía y una fuerza muscular diferentes, que resultan en alteraciones en el control neuromuscular cuando las mujeres caen después de saltar.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

No se necesita de un trauma muy fuerte para causar la lesión del LCA. Hay que recordar que el mecanismo es de rotación de la rodilla y ésta puede hacerse incluso sin que haya contacto con el otro jugador.

En el momento del trauma el paciente puede oír un ruido, seguido de una sensación de que la rodilla cede, todo lo cual va acompañado de dolor e inflamación, secundarios al sangrado. El sangrado es causado por la ruptura de los vasos sanguíneos del ligamento. Los síntomas pueden durar aproximadamente de 2 a 4 semanas. Posterior al período agudo, el paciente puede sentir inestabilidad de la rodilla, expresada por inseguridad y "falseo", especialmente cuando la rodilla cambia de dirección al querer bajar escaleras.

¿CÓMO DIAGNOSTICAR LA LESIÓN DE LCA?

El examen físico es determinante y suficiente para el diagnóstio de la lesión de ligamento. El paciente debe sentirse cómodo y relajado para poder realizar las maniobras clínicas y poder descartar otro tipo de lesiones. Las pruebas buscan destacar la inestabilidad de la rodilla debido a la ausencia del LCA.

Es necesario por medio de una radiografía descartar fracturas, frecuentes con los traumas en deportes de choque o contacto. Si existe duda, la resonancia magnética nuclear (RMN) ayuda a tener certeza en el diagnóstico, a la vez que evidencia otras lesiones asociadas como meniscos, ligamentos colaterales o cartílagos alterados.

TRATAMIENTO:

1. Tratamiento No quirúrgico.
En la fase inicial posterior al diagnóstico, el tratamiento está encaminado al manejo del dolor y la inflamación. Es necesario el uso de antinflamatorios solos o combinados con acetaminofén para disminuir los síntomas. Si hay una inflamación severa de la rodilla puede llegar a ser necesario hacer una punción articular (artrocentesis) para el drenaje de la sangre. En esta fase se recomienda el uso de las muletas para disminuir la carga sobre la articulación.

La terapia física es vital para ayudar a disminuir la inflamación, el dolor, y recuperar los arcos de movimiento de la rodilla lo antes posible. El uso de hielo, estmulación eléctrica, fortalecimiento muscular con bicicleta, ejercicios isométricos y bandas son claves para recuperar la estabilidad en la marcha. El uso de inmovilizadores y las muletas sólo están indicados en la fase inicial del trauma.

Para algunos pacientes de baja demanda deportiva, con artrosis previa o que No sientan que la rodilla es inestable, este podría ser el tratamiento definitivo.

2. Tratamiento quirúrgico.
El ligamento No cicatriza; por consiguiente, si se rompió permanecerá roto a menos que se reconstruya. Hay evidencia de que la ausencia del LCA termina produciendo artrosis de la rodilla. Por tanto en pacientes jóvenes, atletas o no, la reconstrucción se debe hacer en todos los casos. En pacientes mayores de 50 años con lesión de ligamento, la indicación de cirugía dependerá del nivel de actividad deportiva del paciente y de qué grado de síntomas de inestabiliad tenga la rodila. Los pacientes mayores o quienes tengan menor actividad, artrósicos o en aquellos que decidan no practicar deportes o ejercicios en donde la rodilla sea sometida a estrés, No son candidatos para una reconstrucción quirúrgica.

El objetivo principal de la cirugía es darle estabilidad anteropoesterior y rotacional a la rodilla, disminuyendo así complicaciones futuras como el desgaste temprano de la articulación. Además, los meniscos y el cartílago están generalmente dañados cuando el ligamento está roto, por lo cual se deben reparar en el mismo acto quirúrgico. El ligamento No debe reconstruirse en la fase aguda, sino que se debe esperar entre 4-6 semanas a que la inflamación haya bajado, el dolor sea poco y la movilidad esté completa.

¿EN QUÉ CONSISTE LA CIRUGÍA?

La cirugía consiste en remplzar el ligamento dañado por uno nuevo. Para remplazarlo se utilizan tendones propios del paciente (autoinjerto) como el tendón patelar, los isquiotibiales o el tendón del cuadriceps, con o sin una pastilla o taco de hueso pegada al tendón. En algunos casos especiales se pueden utlizar estos mismo tendones, pero no del paciente sino provenientes del banco de huesos (aloinjertos). No hay diferencias significativas entre ambos tipos de tendones, sin embargo, por regla, los tendones propios son más compatibles.

La técnica utilizada para la cirugía es la artroscopia. Esta consiste en introducir, por una pequeña incisión en la piel, una cámara dentro de la articulación para diagnosticar, visualizar las lesiones y controlar bajo visión directa toda la cirugía. Por otra incisión de introducen instrumentos especiales con los que se hace la reconstrucción del ligamento y las reparaciones adicionales. Al no abrir la articulación, los beneficios son de mayor exactitud en la colocación del injerto, período de recuperación más corto, pequeñas incisiones, mejor cicatrización y menor riesgo de infección.



Existe un sinnúmero de variaciones de la técnica quirúrgica con buenos resultados. La escogencia del tipo de técnica y del injerto depende de la preferencia del cirujano y del tipo de paciente a quien se le va a hacer la reconstrucción. No será lo mismo operar a un deportista saltador que a un futbolista, ya que sus necesidades para el ejercicio son diferentes. Sin embargo, casi todas las técnicas utilizan el mismo principio que consiste en hacer túneles en el fémur y en la tibia, a través de los cuales se pasa el injerto, fijándolo usualmente con tornillos o con anclajes a distancia. Estos tornillos (anclajes) no necesitan removerse en el futuro a menos que produzcan alguna molestia. Hay tornillos metálicos y biodegradables, que por lo general funcionan igualmente bien.

El tipo de anestesia se decidirá en una cita previa con el anestesiólogo. Usted puede elegir entre la anestesia general o regional; sin embargo, se recomienda la anestesia regional pues con ésta se obtiene mejor control del dolor en el postoperatorio inmediato. La cirugía es ambulatoria.

¿CÓMO ES EL POSTOPERATORIO?

Usted saldrá con un vendaje en la rodilla, el cual no se podrá retirar hasta tener el control con el ortopedista. Deberá ponerse hielo sobre la rodilla y tomar los analgésicos formulados para disminuir la inflamación y el dolor. No necesita antibióticos o máquinas especiales después de la cirugía.

La rehabilitación se hará progresivamente y se podrá iniciar al día siguiente de la cirugía. Se deberá usar muletas por un período de 1-4 semanas para manejo del dolor y como ayuda en el proceso de rehabilitación e inicio del apoyo y marcha segura. El proceso de rehabilitación es largo y tiene fases progresivas que están con relación directa a las fases de cicatrización del ligamento. El resultado final depende de una combinación de trabajo en equipo entre ortopedistas, fisioterapeuta y entrenadores, asociado a la disciplina y motivación del paciente.

¿QUÉ ESPERAR DE LA CIRUGÍA?

La cirugía de reconstrucción de LCA, tiene una tasa de éxito que fluctua entre el 75% y 95%. Esto significa que la mayoría de los pacientes tienen un resultado favorable y logran retornar a su actividad física. Sin embargo, para atletas de alta competencia, el retorno a la actividad competitiva con el mismo nivel, está al rededor del 60%.

TIEMPO PARA RETOMAR ALGUNAS ACTIVIDADES.

1. Manejar: 10 días para la rodilla izquierda cuando se maneja carro automático, y 4 a 6 semanas para ambas rodillas, cuando se maneja carro mecánico.

2. Caminar normalmente sin muletas: entre 3-4 semanas.

3. Montar en bicicleta: 2 semanas.

4. Trotar: 2 meses.

5. Practicar fútbol, esquí, baloncesto u otros deportes de giro: 6-9 meses.

¿CUÁLES SON LAS POSIBLES COMPLICACIONES?

El porcentaje de complicaciones de la cirugía es del 8% dado por la persistencia de la inestabilidad, falla del injerto, dolor residual en la rodilla, rigidez (pérdida de movimiento) e infección.

¿CÓMO EVITAR LESIONES FUTURAS?

La mejor forma de evitar las lesiones del LCA es el ENTRENAMIENTO. Es necesario diseñar un programa de ejercicios que involucren fuerza, agilidad y balance. Por eso los jugadores de fin de semana son los que tienen más riesgo de lesionarse. Los entrenadores deben enseñarles a sus jugadores a hacer un calentamiento previo con actividades que incluyan ejercicios de saltos y caídas, aceleración y des aceleración en una posición de rodillas adecuada (rodillas mirando de frente y no hacia adentro).

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