Alimentación para combatir el VIH


Los pacientes que padecen el Virus de Inmunodeficiencia (VIH) y lo manifiestan, son usualmente personas con alteraciones gastrointestinales, como lo son una pobre absorción de nutrientes, diarrea, vómito y posible disminución del apetito que por lo general deriva en desnutrición. Por todo lo anterior, es muchas partes del mundo se lo considera al VIH como la "enfermedad del desgaste", dada la enorme pérdida de peso y talla que conlleva. Por todo esto, la alimentación, al igual que los medicamentos antiretrovirales, deben ser el eje fundamental para el manejo de estos pacientes, pues puede ayudar mucho a preservar el sistema inmune, proporcionando así la energía y nutrición necesaria para poder realizar actividades simples y más complejas como ejercicios aeróbicos (moderados) por corto tiempo, procurando así que se pueda obtener una mejor calidad de vida.

Ante lo mencionado, cabe resaltar que cada persona debe ser tratada de manera independiente, de acuerdo con el estadio en el que se encuentre la enfermedad y los problemas asociados. De ahí que será indispensable hacer una valoración nutricional en la que se toman en cuenta los valores como los de las curvas de crecimiento en los niños y los índices de masa corporal en la población adulta, para poder determinar los requerimientos de nutrientes y de calorías que se necesitan en cada caso.

No obstante, existen ciertos parámetros generales que pueden ser aplicados. En los menores, con el fin de mejorar su condición nutricional para que no se vea afectado su desarrollo, y en los adultos para disminuir la co-morbilidad, ya que la desnutrición está asociada con infecciones de todo tipo como la tuberculosis, que pueden llevar a la muerte. Igualmente, con un estado caquéctico en el que la desnutrición severa conduce a la pérdida total de la masa muscular esquelética, y mucho de la grasa adiposa, lo cual generará debilidad y fatiga.

A continuación se mencionan las bases nutricionales para sobrellevar mejor la enfermedad (VIH):

Aumentar el consumo de fuentes proteicas



Se debe reforzar mucho el consumo de fuentes proteicas de origen animal, siempre y cuando No tengan lactosa, ya que la misma aun si el paciente no es intolerable este tipo de azúcar, puede traer otro tipo de complicaciones, colocando a trabajar mucho más el sistema digestivo. Las fuentes proteicas más recomendadas son el huevo y los los mariscos. El pollo y la carne de vaca serían las segundas opciones. El yogur de buena calidad con pro-bióticos, al no traer lactosa, es una buena opción. También se deben incluir fuentes proteicas de origen vegetal como las verduras y frutas como es el caso de los frutos secos, semillas de girasol, entre otras, cereales como la quinoa, la soja y sus derivados, el tofu, entre otros. También se debería incluir el consumo de leguminosas (que aportan tanto proteínas como carbohidratos, y una buena cantidad de micronutrientes) como los frijoles, blanquillos, arvejas, lentejas y garbanzos.

El consumo de carbohidratos o glúcidos



Este grupo de alimentos aportan la tan importante y necesaria glucosa, que alimenta al 100% nuestro sistema nervioso, cerebro y otros tejidos, además de proporcionar ácidos grasos en el caso de un consumo elevado de hidratos de carbono. Estos se dividen tanto en simples como en complejos. Se debe aumentar la ingesta entre un 150 y 200%, dado que los pacientes con VIH tienen un mayor gasto calórico en comparación a las personas sanas, aun en estado de reposo, dado que el combate del sistema inmune contra agentes patógenos es casi que constante.

Si no existen patologías como diabetes o hipertensión arterial, se pueden consumir hidratos de carbono de todo tipo, pero principalmente los complejos como el arroz, pasta, patatas, y simples como las frutas dulces y verduras (la cebolla y el ajo no deberían faltar en cada comida "grande"). En caso de las patologías mencionadas, la dieta deberá limitarse solamente a los complejos, y moderando las porciones de las frutas dulces. La fibra que aportan los cereales como el trigo, entre otros (tipos de carbohidrato complejo), es muy importante para un mejor funcionamiento y tránsito intestinal.

Controlar las grasas



Teniendo en cuenta que una de las alteraciones más comunes en pacientes con VIH es la dislipidemia (aumento de los niveles de colesterol y triglicéridos), este grupo de alimentos debería ser disminuido a 300 miligramos al día como máximo (una persona sana ingiere un promedio de 400 miligramos). También hay que tener claro en no exagerar y no eliminarlas por completo, dado que los ácidos grasos, principalmente los insaturados y el colesterol en dosis bajas, son muy recomendados para el correcto funcionamiento del sistema endocrino, por ejemplo, y para el aporte energético.

Dicho lo anterior, lo recomendado es el consumo de alimentos fuentes de grasas insatarudadas como los aceites vegetales, presentes en frutos secos como las almendras y el maní, aceitunas y aceites de canola, oliva y soja. El aguacate también es una buena opción. En contraparte, se deben evitar alimentos como la piel de pollo, la crema de leche, los helados de crema, las tortas, las crispetas o palomitas de maíz, los chocolates, la mantequilla, comidas embutidas y fritas.

Consumo de alimentos fuentes de micronutrientes tan importantes como la Vitamina A, C, D, E y el Zinc



Dado que los pacientes con VIH poseen un sistema inmune afectado, la vitamina A cumple un papel fundamental para mejorar esta condición. De ahí que resultaría vital la ingesta de frutas y vegetales con colores intensos como las espinacas, el brócoli, la lechuga, la zanahoria, tomate, mango, tomate de árbol y la papaya, entre otras. Igualmente el huevo y el hígado son fuentes importantes de este micronutriente. El Zinc, por su parte, es importante para mejorar el apetito y para reforzar el sistema inmune. El Zinc se encuentra principalmente en mariscos y carnes. Una suplementación con pastas o softgels de gluconato de Zinc es muy recomendada.

La vitamina C es vital para reforzar el sistema inmune, junto con el Zinc, al igual que actúa en la reparación de tejidos, en caso de heridas, fístulas o úlceras, muy comunes en pacientes con VIH. También interviene en la reparación de huesos y cartílagos. Se encuentra en abundancia en las naranjas, limones, cebolla, tomates de árbol y normal, la piña, entre otros.

La vitamina D favorece la salud de las mucosas gastrointestinales y restablece la formación de proteínas musculares. Algunos alimentos como el queso cuajada, el yogur, los mariscos y algunos cereales fortificados son fuentes importantes de esta vitamina, que también se produce durante la exposición a los rayos solares, preferiblemente en horas de la mañana.

La vitamina E está presente en frutos secos, vegetales de hojas verdes y semillas, principalmente actúa a manera de protector cardio-vascular. También ayuda a dar un buen aspecto y protección a la piel.

Recomendaciones a la hora de consumir los alimentos

- Tener una adecuada higiene a la hora de manipular los alimentos. Lavarse muy bien las manos para cocinarlos y a la hora de consumirlos, no importa que se usen los cubiertos necesarios, ya que lo primordial es evitar a toda costa infecciones que puedan agravar la situación del paciente. Otra forma de tener cuidado es lavar muy bien y si es posible hervir los cubiertos cada vez que se vayan a utilizar.

- Procurar comer siempre en casa y no en sitios callejeros, al menos no en aquellos que tengan una reputación dudosa, ya que no se sabe que clase de alimentos se puedan adquirir, de dónde provienen y cómo es su manipulación.

- No se deben consumir alimentos crudos o medio cocidos, ya que además de hacer más difícil su digestión, el riesgo de padecer infecciones se aumenta.

- Aunque el consumo de lácteos es prohibido en muchas personas con VIH, si el médico da luz verde para hacerlo, procurar consumir leche únicamente pasteurizada, o sea que fue sometida a altas temperaturas para eliminar microorganismos.

- Abstenerse de consumir comidas rápidas o comida chatarra, con alto contenido en químicos, azúcares refinados y "supersimples" y con grasas trans o "supersaturadas", como son la pizza, perros calientes, hamburguesas, papas fritas, gaseosas, entre otros.

- Comer de manera fraccionada y en porciones moderadas, ya que no hay que sobrecargar de una sola al sistema digestivo, sino procurar que éste pueda asimilar de buena manera lo que poco a poco y en medidas moderadas se le vaya agregando.

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