¿Cómo debo educar a mi hijo o hija?


Hay que entender que la educación a nuestros hijos se imparte desde el hogar y no solamente en la escuela como muchos piensan. La educación que fundamentamos en nuestros pequeños y pequeñas es el trabajo diario de nosotros como padres y madres, para que así ellos puedan crecer con buenos fundamentos morales, éticos, y algunos conocimientos y costumbres que solamente llegan de una forma u otra a través de nosotros, dado que somos el ejemplo a seguir. Aunque no existen reglas o condiciones exactas a tener en cuenta a la hora de educarlos, hay ciertas cuestiones que debemos saber manejar muy bien para optimizar lo que inculcamos a nuestros hijos e hijas. En este artículo procuraré mencionar algunas "reglas" básicas a seguir para intentar lograr que nuestros pequeños crezcan felices y con buenos principios morales y éticos.

1. Hay que dejarlos experimentar a pesar de que a nuestro juicio, se equivoquen. Desde las edades más tempranas los niños siempre son curiosos. Él o ella tienen la necesidad de interactuar con el medio y las personas que los rodean. La experimentación a través de los distintos sentidos es la mejor forma para que ellos y ellas vayan aprendiendo, adquiriendo nuevas sensaciones, nuevas experiencias. Llevarse las cosas a la boca es algo normal. Ser inquietos, tocar algo que les llama la atención, etc., así realicen algún tipo de daño, es parte fundamental del proceso de educación, desarrollo y crecimiento. Lo que nosotros como padres debemos procurar es estar pendientes de nuestros hijos pero sin irles a sobreproteger, sin irles a cohibir de cosas que a esa edad son normales. Si él o ella quieren jugar con algo llamativo que bien podría romperse, debemos estar pendientes No de que él o ella no agarren cierto objeto, sino de procurar que el mismo no se dañe, o que nuestro peque no se vaya a lastimar.



2. Evitar las comparaciones y mucho más evitar descalificar las acciones-cualidades de nuestros hijos. Aún desde edades tempranas, los infantes son muy perceptivos. Se deben evitar pronunciar frases como: "trata de ser como lo es tu hermano", "tu hermana nunca hace algo como esto", entre otras frases u oraciones que de una forma u otra podrían crear cierta desmotivación, inconformidad, inseguridad y baja autoestima en nuestros hijos. Si aún no se manifiestan estas actitudes negativas, en el futuro si que podrían hacerlo. Como ya mencioné, los niños y niñas aún desde que están en su fase natal, son muy perceptivos a lo que se dice y hace.

3. Siempre alentar y decir palabras positivas, de ánimo. Aun cuando nuestro pequeño intente realizar algo sin el objetivo 100% cumplido, por ejemplo lanzar una pelota, tratar de cantar, escribir vocales o sílabas, aprender a usar la cuchara, etc., nunca debemos desesperarnos ni mucho menos decirles frases negativas como: "no, está mal", con tono alto y enojado, sino tratar de ser pacientes y decir cosas como: "muy bien", "puedes hacerlo", entre otras, a pesar que sepamos que el resultado de sus actos no sea el indicado. Si somos más pacientes, podemos seguir insistiéndoles de manera positiva para que poco a poco vayan mejorando las cosas que hacen o dicen.



4. Pasar el mayor tiempo posible con ellos o ellas pero sin cohibirles ni sobreprotegerles. Debemos estar siempre para ellos. Jugar con ellos, hablarles, aconsejarles, inculcarles buenos principios, pero sin reprocharles cosas, sin cohibirles cosas normales a determinadas edades, como las mencionadas en el punto número 1. Escucharles lo que tienen que decir, ya que ellos tienen sentimientos, manifiestan emociones no solamente de felicidad, como muchos de nosotros piensan. El hecho de que sean niños y niñas y no manejen las preocupaciones de un adulto, no quiere decir que no tengan emociones que puedan hacer que se depriman. Si nos sentimos aptos podemos aconsejarles, sino, algo recomendado sería asistir con ellos a un profesional, que en este caso sería un psicólogo.

5. Tratar de no corregirlo ni maltratarlo aun cuando se hayan equivocado, y mucho menos hacerlo en público. No usar maltrato físico ni verbal. Esta bien que a veces podamos sentir que se amerite dar una palmadita o levantar la vos diciendo algún tipo de insulto, pero esta no es la mejor manera de reprender a nuestros hijos. Lo mejor sería calmarnos, llamarlo o llamarla, sentarnos a su lado y hablarles casi como si fueran adultos, con tono normal y usando buenas palabras, es decir sin insultos, explicándoles qué está mal, por qué está mal, por qué no se debe volver a hacer, y cómo es la correcta forma de hacer o decir lo que estaba mal.

6. Ya lo que tiene que ver más con el desarrollo motor y psicológico de los niños en los primeros años de vida, lo explico en el artículo que les dejo en este enlace

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