¿Por qué es tan importante la estimulación temprana en bebés y cómo hacerlo?


Estimulación temprana en los bebés ¿por qué es tan importante? El lenguaje, la motricidad y las relaciones sociales se ven favorecidas por la estimulación adecuada. Especialmente en el primer año de vida es fundamental. Entonces, aquí te daremos algunas pautas para saber ¿Cómo estimular el sano desarrollo de tus hijos en esta etapa?

Los primeros doce meses de vida constituyen una etapa de grandes cambios y avances en el desarrollo del ser humano. El cerebro logra un crecimiento importante y el peso corporal llega a triplicarse. De manera que un niño que nace solo con funciones de reflejo como succionar y respirar, termina al final del primer año con un control voluntario de sus funciones que le permite llegar a agarrar objetos, sentarse y caminar. Es por eso, que la estimulación que se realice en esta etapa es vital, no para acelerar el crecimiento ni para convertir a los menores en genios con un coeficiente intelectual superior, sino para facilitarles a los niños sanos su óptimo desarrollo.

Lo que si está comprobado es que la diferencia entre un niño que recibió etimulación adecuada mes a mes durante ese primer año de vida y el que no la tuvo es enorme. Está comprobado que la capacidad del sistema nervioso para adaptarse más fácilmente a los cambios internos y externos, desenvolverse mejor en cualquier situación y recuperarse más rápido de una lesión cerebral es mucho mayor en un niño debidamente estimulado, pues se desarrollan más conexiones cerebrales y una mejor respuestas de las neuronas.

En contraste, un niño que no recibió estímulo puede presentar problemas cognitivos, como retrasos en el lenguaje, dificultad para asociar un sonido con un figura, disminución de la capacidad de alerta y/o bajo rendimiento escolar. Así mismo, puede llegar a tener alteraciones en la motricidad fina (agarrar por ejemplo) o gruesa (saltar o correr). Esto sin contar los efectos en su personalidad y sus relaciones sociales, tanto con sus pares como con los adultos, pues ante la ausencia de estimulación adecuada el niño tiende a ser más introvertido, temeroso y aislado.

Pero como nada en exceso es saludable, los especialistas advierten que la sobreestimulación tampoco es aconsejable, ya que es causa de irritabilidad, trastornos del sueño, hiperactividad y agresividad.

Las claves de la estimulación adecuada en los niños



Estimulación temprana bebés niños

1. Inscribe a tu hijo o hija a un programa de control de crecimiento y desarrollo, de manera que pueda actuar antes de que lleguen los problemas motores o cognitivos.

2. Deja de creer que al llevar a tu hijo a estas terapias te lo van a devolver más inteligente, pues el coeficiente intelectual es una condición con la que se nace. Más bien, trata de repetir en casa los ejercicios que te indique el terapeuta, pues solo así obtendrás los resultados esperados.

3. Nunca compares a tu hijo con el de tu amiga o vecina. Cosas como "ese niño ya se camina y el mio no" no son correctas porque los seres humanos no somos iguales. Un bebé solo se puede equiparar con los rangos de crecimiento y desarrollo que son elaborados con base en poblaciones grandes y que deben ser interpretados por un especialista.

4. Aliméntalo con leche materna. Además de proporcionar un vínculo afectivo con la madre, la lactancia estimula los sentidos: el tacto, a través de la succión del pezón; el gusto con el sabor de la leche y el olfato, con el aroma propio de la madre.

5. No lo cohibas ni lo encierres. Permítele explorar el mundo para que explote sus capacidades.

6. Muévele sus extremidades. Hacerles movimientos rotatorios a manera de bicicleta en las piernas favorece la propiocepción, que se define como la capacidad para sentir la posición de los músculos y partes del cuerpo. Regula, además, la dirección y rango de movimiento, la relación del cuerpo con el espacio y el control del equilibrio.

7. Estimula el sentido de la visión mostrándole objetos de colores y distintos contrastes, como el blanco, el rojo y el negro. También puedes recurrir a hacerle ruido con el sonajero para que lo siga con sus ojos.

8. Hazle masajes, que pueden tener lugar después de una baño, lo cual favorece mucho el sentido del tacto y el vínculo emocional.

9. Ponle música suave o cántale rondas infantiles, mientras realiza alguna actividad, lo que favorece el desarrollo de la audición. Y lo más importante, háblale tanto como puedas, incluso por teléfono. Así el pequeño aprenderá a reconocer tu voz.

10. Para favorecer el desarrollo del lenguaje, señálale un objeto al tiempo que le dices como se denomina. No use diminutivos para designar las cosas, ya trata de hablarle con un tono normal (nada de una voz "infantil" y un acento "tonto" como usualmente se hace).

11. Juega con tu bebé. Para ello puedes utilizar sonajeros, pelotas, ábacos, rompecabezas, cubos, figuras para encajar y colchonetas. Ponle objetos alrededor para que los alcance o tírale la bola para que la agarre, pues esto favorece el equilibrio y la motricidad.

12. Cuando ya se pare solo agarrándose de algo, lo cual ocurre aproximadamente hacia los 10 meses, rodéalo con tus brazos a nivel del tórax para que no se sienta que necesita agarrarse.

13. No utilices por ningún motivo caminadores, pues son una de las principales causas de accidentes en los menores, además que no estimulan la propiocepción ni otras características motrices de manera adecuada.

14. Llévalo al parque, para que así lo enseñes a compartir con otros niños y a intercambiar juguetes.

15. Respeta el desarrollo individual de tu pequeño y su disposición para hacer las cosas. No lo obligues a hacer lo que no quiere. Entiende que cada quien tiene su propio ritmo de desarrollo.

16. realiza las actividades de estimulación en espacios amplios, seguros y en superficies no tan rígidas, esto con el fin de prevenir accidentes.

17. Evita saturar a tu hijo de actividades, pues esto solo te llevará a ti a la frustración, al no poder cumplir con todas ellas y a tu hijo lo conducirá al estrés.

DESARROLLO MES A MES

1 mes: alza la cabeza del piso.

2 meses: es capaz de fijar la mirada y sonreír. Hay un movimiento involuntario de las extremidades y es capaz de elevar el tórax estando acostado. Ya balbucea.

3 meses: sostiene bien la cabeza e intenta alcanzar objetos.

4-5 meses: tiene la capacidad de agarre de objetos y se sienta pero con apoyo.

6-8 meses: se sostiene sentado y realiza algunas actividades sin ayuda.

9-10 meses: se arrastra, gatea (es importante que es parte No se salto, es decir que no se debe pasar de una a la marcha) apoyándose en manos y rodillas, se para sujetándose de algo y tiene un lenguaje incipiente.

11 meses: se pone de pie sin ayuda.

12-14 meses: ya es capaz de dar los primeros pasos tomado de la mano, y es capaz de pronunciar algunas palabras.

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