¿Entrenar hasta vomitar para ganar masa muscular?


No es necesario entrenar hasta vomitar para ganar masa muscular. Vomitar no es sinónimo de buen entrenamiento y no ganarás más masa muscular por "matarte" hasta sentir náuseas. ¿Crees que es necesario entrenar hasta llegar al punto de querer vomitar para así ganar más masa muscular? ¿Piensas que el vomitar durante el entrenamiento es un indicio de un buen entrenamiento y que por ende se podrá lograr una mayor ganancia de volumen en los músculos? No es necesario entrenar hasta sentir esas molestas ganas de querer devolver lo que comimos antes de irnos a entrenar. Vomitar no es sinónimo de un entrenamiento eficiente y no lograrás una mayor hipertrofia en tu musculatura esquelética por sentir esta sensación ni por el hecho en sí de devolver al medio ambiente tu comida, bebidas y jugos gástricos, entre otros compuestos.

Entrenar duro, entrenar de forma intensa y a veces extensa casi hasta el punto de sentir ganas de vomitar o de hecho ya hasta el punto de vomitar, se produce cuando una persona entrena hasta estallar su mecanismo energético lactacidémico, o sea hasta que los niveles de glucógeno gastados y por ende de lactato producidos son tan altos que la saturación del plasma sanguíneo es muy elevada y por ende se generan estas ganas a veces incontrolables de querer vomitar, y por supuesto otros efectos como mareos, dolores de cabeza, etc.

Esto ocurre cuando se realizan muchas series y repeticiones de muchos ejercicios, con o sin pesas (más si son con pesas) con descansos muy cortos entre series (90, 60, 30 o menos segundos), y aveces sin tener la oportunidad de poder hidratarse de manera correcta durante la sesión de entrenamiento. Por supuesto muchas veces también cuenta que el total de la sesión sea tanto intensa como extensa, o sea de una duración de 60, 90, 120 o más minutos. Sobretodo es algo que se puede presentar en personas con un relativo bajo de acondicionamiento físico.

¿Qué sucede entonces cuando esto se genera? O sea, cuando se "explota" al máximo el mecanismo energético lactacidémico.

Se genera un gasto bestial de glucógeno hepático e intramuscular, un gasto bestial o al menos decente de proteínas musculares, y por ende un gasto muy pero muy alto de agua y minerales, lo que lleva a que el plasma sanguíneo se torne muy saturado y viscoso y que por ende el transporte de oxígeno y nutrientes se ralentice y que inevitablemente se sientan ganas de vomitar durante o después de la sesión de entrenamiento.

Los y las que entrenan de esta manera usualmente lo hacen porque su objetivo no es solamente lograr cierto grado de hipertrofia (sea en miofibrilar o sarcoplasmática) sino también porque quieren poder mejorar considerablemente tanto su potencia aeróbica (mayor "poder" de riego sanguíneo por parte del miocardio) como su resistencia anaeróbica láctica, bien sea porque quieren competir en algo o por simple objetivo personal, y por ende muchas veces pueden llegar a entrenar hasta el punto de vomitar, aunque esto no significa que ganarán mayores cantidades de masa muscular.

O sea, realmente para ganar buena masa muscular no es necesario entrenar hasta el punto de querer vomitar, pero si este no es tu único objetivo entonces es muy probable que el tener que entrenar tanto de una manera intensa como extensa, pueda llevarte sí o sí a tener que sentir ganas de vomitar (bueno, por lo menos las primeras semanas o meses con un tipo de entrenamiento de este tipo: intenso y extenso).

Entrenar hasta vomitar peso muerto

Si tu único objetivo es en sí ganar un buen volumen muscular (OJO: no hablo de volumen graso para que no te vayas a confundir), entonces no es necesario que te esfuerces por ser el o la que menos descansa para iniciar una siguiente serie de determinado ejercicio, porque para qué someter a tu cuerpo a tanto estrés de una forma innecesaria (innecesaria desde el punto de que entrenas para algo que no requieres, o sea tú no vas a competir y probablemente entrenas solo por salud y por lograr un resultado estético).

No es estrictamente necesario que te esfuerces por realizar miles de repeticiones con pesos altos no muy altos, porque precisamente lo que obliga a tus músculos a crecer de forma miofibrilar (más fuerza absoluta y más volumen muscular por parte de las miofibrillas) es el hecho de obligarlos a levantar o mover "pesos pesados", aun si son menos de 10 repeticiones las que se alcancen a realizar por serie, y aun si los descansos entre series y ejercicios son más largos.

Si tu único objetivo es ganar masa muscular, ¿para qué obligar a tu organismo a explotar su mecanismo energético lactacidémico al máximo? O sea para que obligarlo a sentir ganas de vomitar cuando bien sabes que este no es un indicio de ganar mayores cantidades de masa muscular. Si entrenas hasta el punto de vomitar lo que lograrás además será una mayor producción de desechos metabólicos, de ácidos láctico, y una pérdida más pronunciada de agua y nutrientes tanto macro como micro. Esto es peor si luego no puedes aplicar buenas técnicas de recuperación muscular (masajes, hidroterapia, etc.), acceder a una buena alimentación, a buenas horas y calidad de sueño, etc.

No es necesario que obligues a tu cuerpo a gastar grandes cantidades de glucógeno tanto intramuscular como hepático porque tú no vas a competir y solo te interesa ganar masa muscular y entrenar para mejorar tu salud. Si lo obligas a esto probablemente por esta razón también deba gastar una mayor cantidad de proteínas musculares, porque ante bajos niveles glucogénicos tu organismo deberá degradar proteínas hasta aminoácidos para convertirlos a glucosa, y así intentar suplir tus necesidades energéticas.

Y ojo que esta degradación proteica y conversión de aminoácidos a glucosa genera un mayor gasto tanto de agua como de nutrientes micro (vitaminas y minerales), encargados de sintetizar las diferentes enzimas encargadas de la degradación y conversión, y todo esto saturará más aun tu plasma sanguíneo lo cual te hará sentir ganas de vomitar sí o sí durante o después de tu rutina de entrenamiento de tipo intensa.

Entrenar hasta vomitar no es necesario si solo quieres más volumen muscular



Aclaro que en este sentido interpretativo, tanto "ganar volumen muscular" como "ganar masa muscular" vienen a ser lo mismo en el sentido que tú no ganas masa muscular en sí, sino que lo que logras es que tus fibras musculares esqueléticas aumenten su volumen.

O sea, no ganas masa muscular porque el tejido esquelético ya lo tienes, o sea que lo que queda es estimularlo para que se espabile y logre hipertrofiar, que en otras palabras podría decirse que los estímulos aplicados son para que este tejido pueda aumentar su anchura y por ende su volumen, que pueda aumentar sus capacidades de almacenamiento de nutrientes macro y micro, de agua y otros compuesto como la creatina, por ejemplo.

Entrenar hasta vomitar implica que debas realizar muchas repeticiones por serie y por ende que debas manejar menos peso, a menos claro que seas un o una corssfitter a nivel pro, donde además de manejar pesos bestiales se plantean como objetivo realizar un número brutal de repeticiones, con descansos muy cortos entre series (muy cortos para un humano "normal").

Entrenar hasta vomitar implica que tu plasma sanguíneo está en niveles de saturación muy altos, saturación que se da por parte de los productos metabólicos que se generan debido a los procesos bioquímicos de producción de energía (uno de ellos: el ácido láctico, aunque éste se puede reutilizar en un buen porcentaje), también a causa de los radicales libres y al mismo tiempo por la pérdida de agua (baja el solvente aumentan los solutos).

Entonces, si tú eres un "humano normal", y con esto me refiero a que no entrenas a nivel pro y/o competitivo amateur, y tu objetivo es simplemente estético en cuanto a ganar más volumen muscular, plantéate si realmente quieres entrenar de una forma que no es la indicada para lograr este objetivo, o por lo menos no la indicada a menos que quieras gastar mucho en suplementos, en una buena alimentación, técnicas de recuperación muscular, etc. (Y/O a menos que tengas una genética prodigiosa).

Ya si lo que quieres es además poder rendir de una forma anaeróbica láctica, o sea seguir y seguir, pasar de ejercicio en ejercicio con descansos casi efímeros entre éstos, bien sea porque requieres competir, porque es una meta personal, porque te quieres lucir, etc., pues entonces si podrías plantearte el entrenar a un nivel más bestial en donde tu mecanismo energético láctico sea explotado al máximo.

Ganas de vomitar mujeres entrenamiento

Para ello existen los entrenamientos tipo crossfit extremos en donde si entrenas realmente como es vas a sentir ganas de vomitar sí o sí, no digo que siempre pero sí por lo menos los primeros días que inicies un nuevo sistema y/o cuando decidas aumentar o bien sea las cargas a manejar y/o la complejidad de los ejercicios a ejecutar.

Si solo quieres volumen muscular y ganar buena fuerza absoluta (la capacidad de oponerse o resistir cargas externas), entonces entrena de una forma más tradicional (rutinas weider y/o torso-pierna), realizando series con pesos muy retadores, mismos que no te permitan hacer más de 8 repeticiones por series, y tomándote más tiempo en los descansos (2 minutos en promedio, o a veces más), para evitar que tu cuerpo deba utilizar glucógeno de una manera bestial, y por ende pueda utilizar y reutilizar el sustrato energético anaeróbico aláctico conocido como fosfocreatina. Esto aplica tanto si tú eres hombre como mujer.

Si el instructor de planta del gimnasio al que asistes o tu entrenador personal te dice que entrenes duro hasta que sientas ganas de vomitar y que si no lo haces no ganarás masa muscular, pues vete haciendo la idea de que o bien cambias de gimnasio o de instructor o bien optas por no escuchar todas sus recomendaciones, y por supuesto entonces entrenar a tu ritmo y para lo que quieres lograr.

Recuerda (y tenlo siempre muy presente) que si tu objetivo es meramente estético y de salud, no tienes que obligar a tu cuerpo a sentir ganas de vomitar mientas estás entrenando, porque simplemente esto es para quienes buscan el alto rendimiento, o bueno no es que ellos busquen vomitar durante o después de su sesión de entrenamiento sino que sus entrenamientos deben ser muy intensos y extensos para generar cambios adaptativos fisiológicos que les permitan competir en un alto nivel, a nivel e powerlifting, Crossfit, a nivel de carreras con obstáculos y también a nivel de prácticas deportivas de alta intensidad (Fútbol, Rugby, etc.).

Y en la gran mayoría de los casos en la gran mayoría de las personas, estos entrenamientos de tan alta intensidad y de tan prologando tiempo provocan unas inevitables ganas de vomitar, bien sea durante la sesión de entrenamiento o justo después de terminarla. Usualmente esto puede durar los primeros días o semanas de un mesociclo de entrenamiento, aunque no es raro que mucho tiempo después también se puedan presentar.

Sin embargo a veces las ganas de vomitar durante el entrenamiento, sobretodo en personas que no compiten a nivel profesional pero que aun así les gusta entrenar con este nivel, se producen por mala o ineficiente hidratación (a veces no basta solo con beber agua sino que también puede tornarse muy necesario tomar una bebida, hipo, iso o hipertónica), a veces también se da porque no se alimentan bien o porque simplemente no dejaron pasar un buen tiempo entre su comida pre entrenamiento y el inicio de su sesión de entrenamiento. O simplemente se da porque aumentaron la carga y tiempo de entrenamiento de una forma muy súbita y desmedida a algo que el cuerpo no estaba acostumbrado.

A veces estos malestares (incluidas las ganas de vomitar) que se producen durante el entrenamiento, se pueden apaciguar bebiendo agua y/o consumiendo una fruta no muy dulce como un trozo de papaya por ejemplo, o simplemente acostándose por un momento elevando las piernas, y de cada quien depende si decidir seguir entrenando o definitivamente parar y continuar otro día.

No te hagas el o la fuerte y por ende no obligues a tu cuerpo a pasar por tan altos y probablemente innecesarios grados de estrés que también podrían perjudicar tu salud. Si bien es cierto que las ganas de vomitar pueden ser un indicio de un entrenamiento duro y extenso y que por ende se puedan generar cambios adaptativos fisiológicos que apunten a mejorar el nivel de acondicionamiento físico y de rendimiento, muchas veces, si se tiene una buena hidratación, buena alimentación, buenos hábitos de vida, un correcto entrenamiento, etc., aun entrenado duro y de manera extensa, las molestas ganas de vomitar podrían no presentarse.

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