"Modo ahorro" y "efecto rebote" en las dietas extremas

Tal vez hayas escuchado algo sobre el "modo ahorro" o "modo alerta" y el posterior "efecto rebote" cuando se hacen dietas extremas en donde se "cortan" o merman de un momento a otro los carbohidratos, o donde "eliminan" solamente unos tan importantes como los de tipo complejo creyendo que así se va a eliminar grasa de manera "saludable", lo cual puede suceder en los primeros días o semanas, pero que ésto es después seguido del famoso "modo ahorro", y que si se rompe la dieta en algún momento (que es muy posible que suceda porque tu cuerpo tal vez te lo "exija" por la falta de energía (glucosa de manera lenta y constante)) le seguirá el temido "efecto rebote".

Nuestro cerebro, sistema nervioso y algunos otros tejidos son 100% glucolítocos, lo cual quiere decir que en todo momento (cuando ves televisión, lees, estudias, haces ejercicio físico o mental, cuando duermes, etc.) necesitan de la glucosa que proviene de los carbohidratos que consumimos, para mantenerse activos y en óptimas condiciones.

Es verdad que si se "corta" o se elimina el consumo de carbohidratos se logra perder algo de peso, pero el mismo No va a ser solo en la tediosa grasa sino también en la preciada masa muscular, además de poner en riesgo nuestra salud.

Lo más inteligente para lograr una pérdida de peso que sea en el mayor de los porcentajes en grasa, no sería eliminando por completo el consumo de carbohidratos, sino que sería eliminando por completo solo aquellos carbohidratos simples sin o con bajo valor nutricional como las golosinas, postres, pasteles, etc. y las comidas fritas o embutidas ("chatarra").

CARBOHIDRATOS SIMPLES VS CARBOHIDRATOS COMPLEJOS EN LA DIETA



Tampoco es bueno consumir solamente los carbohidratos simples con alto valor nutricional como las frutas y algunos vegetales, ya que aunque tienen una gran cantidades nutrientes (vitaminas, minerales, oligoelementos) importantes, además de agua y fibra, también tienen azúcares simples (monosacáridos) o "medio" simples (disacáridos), los cuales se asimilan de manera muy rápida en nuestro cuerpo. Y en la mayoría de los casos, nuestro cuerpo necesita glucosa que se asimile y "rompa" de manera relativamente lenta y constante, la cual es proveniente de los carbohidratos complejos (poliscáridos), además que éstos nos generan sensación de saciedad y una secreción normal de insulina, a diferencia de los carbohidratos simples con alto y bajo valor nutricional.

Los carbohidratos simples con alto y bajo valor nutricional (principalmente los que son con bajo valor nutricional) generan grandes acumulaciones de glucosa en la sangre y una secreción exageradamente anormal de insulina, la cual reduce el efecto de la lipólisis. Además, aunque la insulina promueve que la glucosa sea introducida en las células de nuestro cuerpo, como estos carbos simples nos aportan tanta glucosa de absorción rápida de una sola, mucha de la misma no podrá ser llevada a las células, por más insulina que se genere, provocando el aumento de riesgo de sufrir de hiperglucemia y posterior diabetes, y de que la mayoría de esa glucosa sea convertida en grasa para ser almacenada en las células del tejido adiposo (adipocitos).

El famoso "modo ahorro" o "modo alerta" de nuestro organismo



Para nuestro cuerpo, un ayuno no es solamente la falta total de comida, sino también la falta total o reducción exagerada de un macronutriente tan importante como el o los carbohidratos complejos (arroz, pasta, patatas, etc.), también conocidos en algunos casos como almidones (polisacáridos).

En algún momento de esa dieta extrema, tu cuerpo va a entrar en el famoso "modo ahorro" empezando a convertir lo poco que le entra en grasa, incluyendo a las proteínas, ya que por medio de procesos bioquímicos los aminoácidos también pueden ser convertidos en grasa, si así el cuerpo lo requiere. Así que una dieta de cero carbohidratos, o de solo frutas y vegetales, y alta en proteínas no es lo más recomendado no solo por lo relacionado con el "modo ahorro", sino también porque un consumo exagerado de proteínas puede conducir a una generación exagerada de urea, lo cual se traduce a dolores en las articulaciones, y el aumento del riesgo de la aparición de una enfermedad conocida como "Gota".

Por eso, una dieta para bajar de peso en grasa, además de estar acompañada de la práctica de ejercicio físico, debe regirse por la reducción gradual hasta cierto punto, de las porciones de carbohidratos complejos, y nunca de la "eliminación total de los mismos".

El temido "efecto rebote" después de romper una dieta



Es muy probable que en algún momento tengas que romper esa dieta extrema, ya que tu cuerpo no va aguantar esa debilidad que se genera por el solo consumo de carbohidratos simples (frutas y verduras) y proteínas, por lo cual te va a "exigir" que incluyas energía (glucosa) que se asimile de manera lenta y constante a lo largo del día.

Entonces, al romper esta dieta, tu cuerpo dirá algo como: "Bueno, acumulemos toda la grasa posible porque no sabemos cuando vamos a entrar en otro período de ayuno", y de ahí que las acumulaciones de grasa van a ser mayores que en el período del "modo ahorro".

¿POR QUÉ NUESTRO CUERPO ACUMULA TANTA GRASA EN ESTAS FASES O "MODOS"?



Resulta que somos seres aeróbicos, y como tal nuestra principal fuente de energía cuando estamos en reposo o cuando hacemos ejercicio físico de tipo bajo-moderado, para las funciones motoras, son las grasas, las cuales usamos para generar energía por medio de un proceso energético oxidativo, en el cual el uso del oxígeno también es indispensable. Obviamente, como ya dije antes, en todo momento nuestro cerebro, sistema nervioso y otros tejidos están usando la glucosa.

RECOMENDACIONES FINALES



No odies ni tengas miedo de los carbohidratos complejos, tanto como para llegar a eliminarlos del todo de tu dieta, ni tampoco "ames" demasiado a los simples como las frutas y verduras para que tu dieta esté compuesta solo por éstos, además de las proteínas. La famosa dieta 80/10/10 no la recomiendo, ya que tuve la oportunidad de experimentar con ésta hace varios años, y el deterioro de mi calidad muscular y de mi salud por baja de defensas, fue bastante considerable. Afortunadamente el "efecto rebote" no fue muy exagerado porque llevo muchos años haciendo ejercicio físico de manera constante.

Bueno, espero les haya gustado mi artículo. Si tienen alguna duda, me pueden escribir en los comentarios para asesorarles ya que soy Licenciado en Educación Física y Deporte e Instructor de Gimnasio con énfasis en Fisiología y Nutrición.

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