Ganas de vomitar al hacer ejercicio físico

Las ganas de vomitar que se pueden sentir al hacer ejercicio durante o después de una rutina de alta intensidad con o sin pesas, en el gimnasio, o practicando algún deporte de alta intensidad, practicando Crossfit, una clase de entrenamiento funcional, etc. se debe a tres razones principales que son:

1) acumulación excesiva de ácido láctico en la sangre (además de otros productos metabólicos que son de desecho); 2) no haber comido bien antes de la actividad física (sesión de entrenamiento de alta intensidad); 3) o haber comido mucho y sin dejar pasar un tiempo prudencial antes de empezar el entrenamiento (estómago lleno y por ende sistema digestivo ocupado requiriendo mucha sangre).

O por ejemplo también puedes sentir ganas de vomitar durante o después de tu sesión de entrenamiento por la combinación de la primera causa con alguna de las otras dos.

Si no quieres sentir ganas de vomitar al hacer ejercicio, lee muy bien lo siguiente:



Si no quieres pasar por esta mala experiencia de sentir este malestar o, inclusive, de llegar vomitar en el gimnasio o en cualquiera que sea tu lugar de entrenamiento, pon mucho cuidado a lo que voy a explicar.

Porque son consejos simples que se deben acatar con el fin de evitar estos agobiantes malestares que interrumpen tu sesión de entrenamiento y que por ende suelen no dejarte avanzar...

... y que en la mayoría de los casos hacen que tengas que abandonar el centro deportivo, gimnasio o que debas soltar las mancuernas que tienes para entrenar en tu hogar, para así poder volver a la normalidad y evitar que puedas desmayarte o inclusive morir de forma súbita (o sea que no solamente debes preocuparte por el hecho de vomitar mientras te ejercitas).

Todo lo que voy a mencionar aplica tanto para hombres como para mujeres.

Causas que generan ganas de vomitar durante la práctica de ejercicio


1. POR UNA ALIMENTACIÓN MALA O POBRE:

Usualmente, el comer muy poco antes de la practica de ejercicio físico intenso se deriva rara vez en ganas de vomitar o en la acción física como tal de este factor fisiológico.

Generalmente lo que sentimos por falta de nutrientes, cuando estamos en medio de la rutina de ejercicios, es un mareo que puede ser leve o intenso casi que obligándonos a sentarnos o a acostarnos en donde sea...

... porque por obvias razones (por haber comido poco o nada antes de una sesión de entrenamiento de alta intensidad) no tendríamos energía suficiente para seguir de pie, corriendo, saltando, levantando pesos retadores, etc.

Y esto, es porque los niveles de glucosa sanguínea y glucógeno hepático (además de posiblemente también de glucógeno intramuscular) están muy bajos por no haber comido una porción decente de carbohidratos, sobre todo los del tipo complejo (arroz, pasta, etc.)...

... además de una porción de proteína junto a una buena ensalada de verduras, unos 90-120 minutos antes de iniciar la rutina de entrenamiento de alta intensidad.

Algunas personas optan por comer unas 3 a 6 horas antes de iniciar la rutina, lo cual es un período muy largo de "ayuno" para que nuestro cuerpo pueda afrontar un Entrenamiento anaeróbico en sus máximas capacidades de rendimiento.

2. POR ACUMULACIÓN ALTA DE ÁCIDO LÁCTICO Y OTROS PRODUCTOS DE DESECHO:

Resulta que cuando hacemos ejercicio físico de alta intensidad en donde nuestro ritmo cardíaco sobrepasa el 70-75% de nuestra frecuencia cardíaca máxima, nuestro cuerpo, en los primeros 10-15 segundos (o 20 como máximo) usa la fosfocreatina como materia prima para generar energía en forma de ATP...

... pero después de este "pequeño" (pero potente) período de tiempo, se empieza a usar el glucógeno muscular, y algo de glucosa sanguínea (además del glucógeno hepático que alimentar a nuestro cerebro y sistema nervioso), como materia prima para generar energía en forma de ATP y poder hacer efectiva la contracción de los grupos musculares por tiempos más prolongado (2-3 minutos)...

... y por supuesto de permitir antes de esto de que nuestras motoneuronas puedan ser capaces de enviar buenos impulsos nerviosos hacia nuestro tejido muscular esquelético...

... Resulta que el producto de este Proceso Energético Lactacidemico) es el ácido láctico (entre otros productos metabólicos que son de desecho).

Bueno, aquí quiero aprovechar para aclarar que del total del ácido láctico que se produce solo del 1% al 2% es eliminado a través del sudor o la orina, y que el resto es reciclado para volver a ser convertido en glucógeno y poder ser reutilizado.

En el artículo que dejo en este enlace explico lo que sucede con el ácido láctico que se produce tanto cuando realizamos entrenamientos prolongados de alta intensidad como cuando realizamos otro tipo de actividades.

Retomando... cuando hacemos rutinas de resistencia-hipertrofia de una manera exigente en cuanto a los pesos que movemos o levantamos, y reduciendo los tiempos de descanso entre series...

... o cuando hacemos entrenos intensos para un deporte específico, este sistema o mecanismo energético lactacidémico tiende a estar casi que al límite generando grandes acumulaciones de ácido láctico en nuestra sangre, dando muy poco tiempo para su reciclaje, por lo cual después de un tiempo (que varía de acuerdo al nivel de cada persona) nos van a generar esas temidas "ganas de vomitar".

Aunque para muchos esto sea algo bueno, se puede "agarrar" un buen nivel de entrenamiento sin necesidad de llegar a vomitar (no es necesario llegar al punto de querer vomitar o de hecho hacerlo, para saber que un entrenamiento de alta intensidad fue provechoso para mejorar ciertas capacidades funcionales fisiológicas).

En estos casos es decir cuando se empiezan a sentir ganas de vomitar, es preferible disminuir la intensidad del entrenamiento hasta que estas "ganas de vomitar" hayan desaparecido.

Ya si éstas son muy intensas y si de hecho se opta por vomitar (porque no se hizo caso y se siguió entrenando), lo mejor sería o bien parar completamente y aplazar el entrenamiento, o parar, comer y tomar algo y esperar unos minutos a ver qué tal reacciona el organismo para determinar si continuar o no con la sesión de entrenamiento.

Debo agregar además, que este punto se relaciona mucho con el siguiente:

3. IR A ENTRENAR SIN HABER DEJADO PASAR UN TIEMPO PRUDENCIAL DESPUÉS DE LA ÚLTIMA COMIDA:



Para muchos un tiempo prudencial puede ser una hora, para otros hora y media y para otros 2 horas. El promedio, para evitar estas molestias de sentir "ganas de vomitar", debería ser el comer unos 90 minutos antes de irnos a entrenar bien sea al gimnasio o a lugar de entreno del deporte que practiquemos.

Por supuesto se debe optar por consumir una buena porción de algún carbohidratos complejo junto a un porción moderada de proteína (pollo, carne, etc.) acompañando esto con alguna ensalada de verduras muy variada.

Por supuesto las cantidades de los alimentos en esta comida pre entrenamiento, en la post entrenamiento y en el resto de comidas del día, dependen del requerimiento energético basal y total de cada quien.

Cuando entrenamos de una manera intensa (alzando buenos pesos con una buena potencia), llega un momento en que nuestro cuerpo dice: "Bueno, mandemos toda nuestra sangre y por ende gran parte del agua, de la glucosa y por ende de nuestra energía para rendir en el entrenamiento e interrumpamos por ende el proceso digestivo, así que devolvamos los alimentos que aún están en el estómago, al medio ambiente".

Esta sería como una explicación vaga y sencilla de lo que sucede cuando se come mucho antes de entrenar y no se deja pasar un tiempo prudencial antes de empezar la rutina de entrenamiento.



En resumen podría decirse que todo está relacionado con lo que suceda en el plasma sanguíneo y las adaptaciones fisiológicas que una persona pueda presentar.

Si una persona principiante decide realizar un entrenamiento de alta intensidad al nivel de una persona más experimentada, pues su plasma sanguíneo perderá mucha más agua, se saturará rápidamente de desechos metabólicos y por ende su plasma sanguíneo se volverá extremadamente viscoso ralentizando el transporte de oxígeno y nutrientes hacia las células...

... todo esto causando ganas de vomitar, dolor de cabeza y mareos (por la alta presión que se ejerce sobre las paredes arteriales) durante la sesión de entrenamiento y muchas veces también horas después de haberla terminado.

Por supuesto quienes llevan más tiempo entrenando y que por ende se supone deben tener mejores adaptaciones fisiológicas, probablemente no sientan estas molestas ganas de vomitar durante su sesión de entrenamiento, y quizá como mucho puedan experimentar un leve y pasajero mareo y uno que otro leve y también pasajero dolor de cabeza.

Aunque claro, si no se tiene en cuenta una adecuada nutrición, una adecuada hidratación y el escuchar al organismo, pues si que pueden padecer estas agobiantes molestias con mayor intensidad y duración.

Espero les haya interesado mi artículo. Si tienen alguna duda muy concreta con base a lo leído me pueden escribir en los comentarios para asesorarles en lo que más pueda ya que soy Licenciado en Educación Física y Deportes e Instructor de Gimnasio con énfasis en Fisiología y Nutrición. Saludos.

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