Fisiología del Buceo


Explicación sobre la fisiología detrás del buceo.

La presión que ejerce el aire sobre el cuerpo de las personas será mayor cuando éstas estén situadas en lugares o ciudades ubicadas a nivel del mar.

Habrá más aire sobre nuestras cabezas a nivel del mar, que a una altura de por ejemplo 2500-3000 metros.

De ahí la relación inversamente proporcional entre la altura y la presión del aire atmosférico. A menor altura, mayor presión atmosférica y viceversa.

Cuando una persona se sumerge en el agua, además de la presión del aire, ésta sufrirá también la presión del agua, compuesto mucho más pesado que el aire.

La relación entre la profundidad y la presión que ejerce el agua sobre el cuerpo es directamente proporcional.

A medida que se gane profundidad dentro del agua, mayor será la presión ejercida y viceversa.

Si a nivel del mar la presión atmosférica es de 760 mm de Hg, lo que equivale a 1 atmósfera, en la medida en que se avance hacia la profundidad del agua, la presión aumentará aproximadamente 1 atmósfera cada 10 metros.

Lo anterior significa que a una profundidad de 10 metros, la presión ejercida por el agua será de 2 atmósferas, a los 20 metros el agua ejercerá 3 atmósfera de presión y así sucesivamente.

A los 60 metros de profundidad, el agua ejercerá una presión de 7 atmósferas.

A diferencia de las grandes alturas, cuando la presión del oxígeno disminuye considerablemente, en las profundidades acuáticas por el contrario la presión del oxígeno y del nitrógeno a nivel del alvéolo, aumentan significativamente.

Si a nivel del mar la presión alveolar del oxígeno y del nitrógeno es de 101 y 572 mm de Hg, respectivamente, a una profundidad de 30 metros, estos valores serán de 578 y 2375 mm de Hg, respectivamente.

Es necesario recalcar que los otros componentes del aire espirado, como lo son el vapor de agua y la presión del CO2, no sufren variaciones, independientemente de si una persona se encuentra a nivel del mar o a una profundidad de 30 metros o más.

En ambas circunstancias, estos valores serán de 47 mm de Hg para la presión del vapor de agua, y de 40 mm de Hg para la presión del gas carbónico.

Con lo anterior se clarifica que el "problema" de la inmersión radica en los gases nitrógeno y oxígeno.

En condiciones de nivel del mar, la hemoglobina libera el oxígeno hacia los tejidos con presiones que oscilan entre los 20 y 45 mm de Hg.

Las células reciben justo el oxígeno que requieran, dependiendo del nivel metabólico de los tejidos.

Hay que recordar que el 99% del oxígeno que reciben los tejidos proviene de la oxihemoglobina, y solamente el 1% del oxígeno que viaja por la sangre, lo hace disuelto en ésta.

Expertos consideran que a profundidades de 30 y más metros, la presión del oxígeno es tan alta que buena parte de éste viaja diluido en la sangre.

Al llegar a los tejidos, el oxígeno abandona la sangre y llega a éstos con presiones muy altas, pudiendo lesionar las células o haciendo que trabajen anormalmente.

Como siempre, el cerebro es el órgano más vulnerable a la intoxicación por oxígeno, presentándose convulsiones o estado de coma en los buzos.

Aunque el nitrógeno que ingresa por la respiración no participa en las reacciones metabólicas de nuestro organismo, cuando a nivel del alvéolo la presión de este gas es muy alta, como en realidad sucede en la inmersión profunda, el nitrógeno que se diluye en los líquidos corporales funciona como un poderoso anestésico sobre las neuronas del sistema nervioso central.

Hasta aproximadamente los 60 metros de profundidad, el efecto anestésico por intoxicación con nitrógeno es casi imperceptible.

Por debajo de esta profundidad, el buzo siente, primero euforia (éxtasis en las profundidades) y después caerá en sueño profundo (narcosis por nitrógeno).

La sustitución del nitrógeno por Helio, en la mezcla respiratoria del buzo, disminuye el peligro de sufrir un estado de narcosis, a raíz de que el Helio no produce efectos narcotizantes sobre el sistema nervioso.

A grandes profundidades, se encuentra diluido en los líquidos corporales una gran cantidad de nitrógeno a gran presión.

Si el buzo asciende hacia la superficie del agua de una manera lenta, a medida que disminuya la presión que sobre él ejerce el agua, disminuye la presión al nivel de los alvéolos del oxígeno y del nitrógeno. Simplemente todo se reversa de manera lenta y progresiva.

Si por alguna razón el buzo se ve obligado a ascender hacia la superficie de una manera muy rápida, se presenta la enfermedad de la descompresión.

El nitrógeno intentará escapar de los líquidos corporales a gran presión, produciendo una gran cantidad de burbujas y ejerciendo presión sobre las células de los más diversos tejidos, particularmente sobre las neuronas del sistema nervioso central.

El buzo puede verse afectado en sus capacidades mentales y puede llegar a sufrir parálisis muscular permanente.

¿Cómo afecta la altura a los deportistas?


¿Cómo afecta la altura en la capacidad de trabajo del deportista al momento de entrenar y competir?

Los seres humanos suelen vivir en distintos lugares. Algunas ciudades se encuentran situadas sobre el nivel del mar, y otras a diferentes alturas sobre el nivel del mar.

Es importante entender cómo la altura puede afectar el rendimiento de los atletas o deportistas para que los entrenadores puedan lograr hacer que sus deportistas se adapten fácilmente, y también para poder realizar programas de entrenamiento acordes a estas condiciones climáticas y geográficas.

A pesar de que en la mayoría de los casos es imperceptible, el aire de la atmósfera presenta un determinado "peso", que se traduce en una presión denominada atmosférica.

A nivel del mar la presión atmosférica es de 760 mm de Hg. (milímetros de mercurio), lo que equivale a una atmósfera o a un torr.

Para entender mejor toda esta cuestión, hay que recordar que el aire es una mezcla de gases, siendo los más importantes en la función respiratoria de los seres humanos, el oxígeno y el gas carbónico.

Presión parcial de oxígeno a nivel del mar


A nivel del mar, la presión parcial del oxígeno en el aire es de 159 mm de Hg.

Cuando el aire ingresa a los pulmones, a nivel de los alvéolos, la presión del oxígeno se reduce a 102 mm de Hg.

La reducción de la presión del oxígeno a nivel de los alvéolos se debe a que constantemente el oxígeno está pasando del alvéolo a la sangre.

Una vez la sangre abandona el alvéolo, la presión del oxígeno de la sangre arterial es de aproximadamente 100 mm de Hg.

Hay que entender que el gradiente de presión del oxígeno es una premisa imprescindible para obligar a éste a que pase de una manera rápida del alvéolo a la sangre.

Por ejemplo, el gradiente de la presión del oxígeno entre el aire alveolar y la sangre es igual a 62 mm de Hg. (102 mm de Hg en el alvéolo menos 40 mm de Hg en la sangre venosa).

En la medida en que se gane altura, disminuye progresivamente la presión atmosférica y en consecuencia también disminuye la presión del oxígeno en el aire atmosférico y en el aire alveolar. La presión del oxígeno en la sangre venosa permanece más o menos igual.

El resultado es que disminuye el gradiente de concentración del oxígeno, es decir la fuerza que impulsa al oxígeno a dirigirse del alvéolo a la sangre y de la sangre a los tejidos a nivel de los capilares.

Por ejemplo, a nivel del mar, cuando la presión atmosférica es de 760 mm de Hg y la presión del oxígeno en el aire atmosférico es de 159 mm de Hg, la sangre se satura en un 97% de oxígeno.

A una altura de 3 mil metros sobre el nivel del mar, la presión atmosférica disminuye a 526 mm de Hg y la presión del oxígeno se reduce a 100 mm de Hg.

En estas condiciones la saturación de la sangre es de un 90% de oxígeno.

La saturación de oxígeno en la sangre llega a ser de sólo el 70%, cuando nos encontramos a una altura de 5 mil metros. En estas condiciones, la presión atmosférica es de 405 mm de Hg y la presión parcial de oxígeno en el aire atmosférico es de 75 mm de Hg.

El resultado final es que disminuye drásticamente el gradiente de presión de oxígeno entre la sangre a nivel de los capilares y los tejidos. De esta manera se produce un estado de hipoxia, es decir un estado crítico de insuficiencia de oxígeno.

Las condiciones de los deportistas que nacen y se entrenan en lugares con mucha altura


El organismo de las personas que han nacido y que viven permanentemente en lugares de gran altura sobre el nivel del mar, sufre una serie de reacciones adaptativas que compensan la menor cantidad de oxígeno que se encuentra en la atmósfera.

La cantidad de eritrocitos (glóbulos rojos) es mucho mayor.

Si una persona que vive en una ciudad situada en un valle o en la planicie tiene 5 millones de eritrocitos por milímetro cúbico de sangre, la persona habituada a las grandes alturas presenta entre 6 y 6 millones quinientos mil eritrocitos por milímetro cúbico de sangre.

Una mayor cantidad de eritrocitos supone una mayor cantidad de hemoglobina y en consecuencia el transporte por la sangre de una mayor cantidad de oxígeno.

La respiración de las personas habituadas a las grandes alturas es muchos más profunda.

Sus tejidos se encuentra mejor capilarizados y presentan una mayor cantidad de mitocondrias.

Igualmente los músculos esqueléticos presentan una mayor cantidad de mioglobina y es mayor la actividad de los fermentos (enzimas) que participan en los procesos energéticos oxidativos.

El "problema" de la altura en relación al entrenamiento deportivo se presenta en dos direcciones.

Primero, en saber neutralizar la influencia negativa de la altura cuando sin estar habituado a estas condiciones, el deportista debe competir en una ciudad que se encuentra a una determinada altura.

Segundo, en saber utilizar las condiciones de altura para producir cambios adaptativos en el organismo y de esta manera tener cierta ventaja cuando se compite en lugares de menor altitud.

El sólo hecho de encontrarse de un momento a otro en un sitio de gran altitud, aún estando en condiciones de reposo, provoca un estado de malestar llamado "mal de montaña".

Es lógico entonces suponer que los sistemas suministradores de oxígeno a los tejidos deberán adecuarse a las nuevas condiciones, para tratar de enviar a éstos la misma cantidad de oxígeno, sin presentar el ambiente la misma disponibilidad de este preciado gas.

En estas condiciones la persona empieza a respirar más profundamente y se intensifica el trabajo del corazón.

De esta manera se introduce una mayor cantidad de aire a nuestros pulmones, buscando compensar la menor cantidad de oxígeno que se encuentra en el aire atmosférico.

Adaptaciones fisiológicas del entrenamiento en altura


Lo anterior sería el lado bueno de las reacciones adaptativas de carácter operativo, es decir la expresión de efectos inmediatos.

Sin embargo, al respirar más profundamente se esta comprometiendo no sólo la fase de inspiración, sino también la fase de espiración.

El organismo empieza a eliminar de una manera rápida el gas carbónico, producido por las reacciones metabólicas aeróbicas. Hay que recordar que el control de la respiración depende más del CO2 que del mismo oxígeno.

La concentración del gas carbónico en la sangre debe estar muy bien regulada. Una eliminación rápida del gas carbónico puede producir alcalosis con aumentos del pH.



Si la estadía en un sitio con una gran altura sobre el nivel del mar es permanente, con el tiempo se logra un aumento de los eritrocitos.

El estado de hipoxia permanente que sufre el organismo estimula la liberación de eritropoyetina y ésta, a su vez, estimula la médula ósea para que produzca una mayor cantidad de eritrocitos.

Una vez que esto suceda, disminuye la hiperventilación y el trabajo del corazón, al tiempo que se liquida la posibilidad de que se presente la alcalosis respiratoria. Se puede concluir que la persona termina adaptándose a las condiciones de altura.

Ahora, la adaptación de un deportista, en este caso, podría ser mucho más fácil y rápida.

Hasta el momento, con lo ya expuesto, se puede concluir que entrenar o competir en sitios de gran altura produce una disminución en la capacidad de trabajo, particularmente en deportistas cuyo componente aeróbico es de vital importancia para lograr un excelente desempeño deportivo.

Los futbolistas, los corredores de distancias medias y largas, sufren en estas condiciones y tienen que realizar grandes esfuerzos para compensar la disminución de la presión parcial de oxígeno en el aire atmosférico.

Sin embargo, puede decirse que no todo es negativo cuando se realizan competencias a grandes alturas, ya que a medida que se gana altura disminuye la fuerza de la gravedad y el aire presenta menos resistencia a los objetos que se desplazan.

Lo primero es fundamental en los saltos (alto, largo y con garrocha) y lo segundo determinante en los lanzamientos (jabalina, disco, bala y martillo).

Es claro que los deportes con un fuerte componente anaeróbico no se ven afectados con la altura; al contrario, el competir en la altura en las modalidades deportivas anaeróbicas, puede ser ventajoso.

Algo para complementar lo ya explicado, es que con el aumento de la altura disminuyen la temperatura ambiente (aproximadamente 1°C cada ascenso de 150 metros) y la humedad relativa del aire.

Al ser el aire más seco en las alturas, se pierde más agua en forma de vapor con la respiración.

A medida que se gane altura, mayor será la radiación solar. Una exposición al sol en ciudades como Bogotá, La Paz, Golmud, Quito, entre otras, produce un rápido bronceado en las partes del cuerpo expuestas a esta influencia.

Las ventajas de entrenar en la altura


En relación con las ventajas que existe con entrenar en condiciones de altura para posteriormente competir en la planicie, muchos especialistas consideran que se presentan muchas contradicciones al respecto.

En primer lugar, no hay en la actualidad una unidad de criterios en relación con la nivelación de las alturas.

Por ejemplo, algunos sitúan las alturas medias entre los 1000-1200 metros sobre el nivel del mar (msnm), mientras que para otros las alturas medias se sitúan entre los 2000-2500 msnm. La mayoría de especialistas, basándose en los análisis de las reacciones fisiológicas que se presentan en diferentes alturas, proponen la siguiente clasificación:



Bajas alturas hasta los 800-1000 msnm. En estas alturas tanto en condiciones de reposo como durante la realización de algún trabajo físico moderado no se manifiesta insuficiencia de oxígeno.

Sólo cuando la carga de trabajo es muy grande, se observan cambios funcionales que intentan neutralizar la disminución de la presión atmosférica.

Alturas medias oscilan entre los 800-1000 msnm y los 2500 msnm.

En esta zona, aún realizando trabajos moderados, se presentan cambios en la esfera funcional del deportista, aunque en condiciones de reposo éste no experimenta la influencia negativa de la insuficiencia de oxígeno.

Grandes alturas. Se sitúan por encima de los 2500 metros sobre el nivel del mar (msnm).

A este nivel, aún en condiciones de reposo, se presentan cambios de tipo funcional como resultado de la insuficiencia de oxígeno característica del ambiente.

¿Ocurre un aumento real de la capacidad de trabajo cuando se compite a nivel del mar, después de haber entrenado en la altura? ¿El entrenamiento en la altura es más efectivo que el entrenamiento en condiciones de nivel del mar? Las respuestas que se obtienen son contradictorias.

No hay duda que los deportistas que viven y entrenan deportes de resistencia en lugares situados a grandes alturas, presentan ventajas sobre los deportistas de resistencia que viven y entrenan a nivel mar, siempre y cuando la competencia se realice en el lugar de origen de los primeros deportistas, es decir en un sitio de gran altura.

Por otro lado, el vivir y entrenar durante largos períodos en ciudades situadas a gran altura, parece que no es suficiente para obtener una ventaja evidente sobre otros competidores, siempre y cuando la competencia se realice en una ciudad que se encuentra a nivel del mar.

En caso de aceptar las ventajas de entrenar en ciudades situadas a grandes alturas, cabe hacerse la pregunta ¿Cuál es la altura ideal para estimular ciertas reacciones adaptativas? La mayoría de las investigaciones y recomendaciones prácticas, así como la experiencia de trabajar en condiciones de altura, sitúan al diapasón entre los 1550 y 2200 metros sobre el nivel del mar.

Respecto al tiempo necesario para producir las reacciones adaptativas y garantizar la aclimatización del deportista, éste oscila entre los 3-5 días y los 10-12 días. El tiempo que dura el proceso de aclimatización depende de la edad y de la cualificación del deportista.

En los países de un alto desarrollo deportivo, simulan a nivel del mar mediante la utilización de barocámaras, estados de hipoxia, semejantes a los que se presentan en las grandes alturas.

Es el llamado entrenamiento hipóxico artificial, para diferenciarlo del entrenamiento hipóxico natural, aquel que se lleva a cabo en las grandes alturas.

Es oportuno aclarar que el entrenamiento hipóxico artificial, debe utilizarse como un medio complementario al entrenamiento realizado en condiciones naturales de gran altura.

Este tipo especial de entrenamiento no debe exceder más del 4-5% del volumen general del trabajo anual y no planearse en la semana que antecede las grandes competencias.

Ritmo circadiano en la competencia deportiva


¿Cómo afecta el ritmo circadiano o ciclo circadiano a los deportistas y atletas a la hora de entrenar y competir?

En ocasiones, los deportistas de alto rendimiento deben competir en condiciones no habituales, lo cual exige al organismo una reorganización adaptativa de tipo operario, para evitar que las nuevas condiciones influyan negativamente sobre la capacidad de trabajo y en consecuencia sobre el resultado deportivo.

En este caso se hace referencia a la perturbación del reloj biológico ocurrido por el rápido traslado a lugares distantes en ciudades que se encuentran a cierta altura sobre el nivel del mar.

Además, se hace referencia principalmente a las particularidades del trabajo submarino.

Perturbación del reloj biológico o ritmo biológico (biorritmo) del organismo


El organismo humano está sometido al ciclo de 24 horas, tiempo que dura la tierra en rotar totalmente sobre su eje. Esta rotación, responsable de la alternación rítmica del día y la noche se conoce como ritmo circadiano, palabra que procede del latín "cirke", que significa "cercano", y "dies" que significa "día".

En palabras simples se habla del día con su noche.

La gran mayoría de personas trabajan, estudian o simplemente están despiertas durante el día, mientras que por la noche duermen.

Es lógico pensar que la mayor capacidad de trabajo de las personas se presente durante las horas de la mañana, disminuye al medio día y de nuevo aumenta durante las horas de la tarde.

Es de esperarse que al final del día, es decir en las horas de la noche, se haya acumulado cierto grado de fatiga y en consecuencia se presente una disminución de la capacidad de trabajo de la persona.

Aplica también para los entrenamientos con pesas y aquellos (as) que practican deportes a nivel amateur.

Cuando una persona viaja a lugares muy remotos de su lugar habitual, se comprometen, al viajar en avión durante horas, unos cuantos husos horarios.

Mientras que la mitad del globo terráqueo se encuentra iluminado por el sol, es decir que se encuentra de día, la otra mitad se encuentra en la oscuridad, es decir que se encuentra de noche.

Lo anterior ocurre por ejemplo entre la ciudad de Nueva York y Moscú, cuya diferencia de horario es de aproximadamente 8 horas.

Lo anterior significa que mientras en Nueva York son las 16 horas el 31 de diciembre, en Moscú ya se estaría celebrando la llegada del año nuevo, siendo las 0:00 horas.

El organismo humano se adapta al ritmo circadiano; si éste es perturbado por varias razones, por "inercia" el organismo conservará durante cierto tiempo su ritmo habitual.

En otras palabras: Si un deportista del continente Americano viaja a un país asiático, por ejemplo Japón, por razones de compromisos competitivos, al llegar al nuevo sitio el organismo seguirá trabajando durante algunos días con su ritmo circadiano.

Cuando en Tokio sea de día, el organismo "sentirá" que es de noche y viceversa, es decir que cuando en Tokio sea de noche el organismo "sentirá" que está de día.

El resultado es que su capacidad de trabajo estará elevada durante la noche y disminuida durante el día.

De lo anterior se puede deducir la importancia para un deportista de competir en sitios cuya distancia a su lugar habitual, no perturbe mucho el ritmo circadiano.

Aunque en la vida real esto es difícil que siempre suceda, por lo menos se espera llegar con unos cuantos días de anticipación a una competencia para que así el cuerpo se adapte al nuevo ritmo circadiano y pueda rendir al máximo garantizando buenos resultados deportivos, adquiriendo así un nuevo biorritmo.

Entrando más hacia el tema de los entrenamientos con pesas y deportes de carácter amateur o no competitivo profesionalmente, muchos se preguntarán entonces si entrenando en las noches (o aquellos que trasnochan y entrenan cuando pueden), se obtendrán buenos resultados estéticos y de rendimiento.

Como respuesta debo decir que es posible que sí como también es posible que no, ya que también hay que tener en cuenta que el cuerpo puede sufrir cambios de adaptación para lograr "acostumbrarse" a los nuevos horarios de entrenamiento o competencia, como también pueda que en algunas personas estos cambios no se presenten, siendo un peligro para la salud al no respetar los ritmos circadianos.

¿Cardio con picos de intensidad para quemar grasa?


Los picos de intensidad o también conocidos como entrenamiento HIT, pueden ser una buena estrategia para quemar grasa, aunque todo depende de qué tan buena sea la condición aeróbica de la persona.

Por esta razón muchas personas me preguntan si ¿se quema más grasa realizando cardio a ritmo moderado de larga duración o uno con picos de intensidad de menor duración? Porque usualmente cuando la intensidad aumenta y por ende también lo hace el ritmo cardíaco, el cuerpo suele requerir más de lo que fácilmente se quema (glucosa) y menos de lo que requiere más oxígeno para ser quemado (grasas).

¿El cardio con picos de intensidad es lo mejor para quemar grasa?


Antes de contestar la pregunta, cabe resaltar que menciono el término "cardio" porque es muy popular, pero lo correcto sería determinar al ejercicio cardio-vascular de intensidad moderada y tiempo prolongado como aeróbico.

Y el de intensidad un poco más elevada (No máxima) de menor duración como aeróbico-anaeróbico o meramente anaeróbico (cuando la intensidad-velocidad es máxima).

En el primero, la persona mejora la capacidad aeróbica aplicando el "cardio" en un tiempo relativamente largo a una intensidad constante y moderada.

La potencia aeróbica se mejora aplicando el cardio a ritmo aeróbico-anaeróbico a modo interválico, por alrededor de 10-20 minutos, o lo que se conoce como cardio con picos o hits de intensidad (HIIT: High intensity interval training lo que se traduce en entrenamiento por intervalos de alta intensidad).

¿Cuándo quema grasa el cuerpo en mayor o menor cantidad de acuerdo a la intensidad del ejercicio?


Entonces, pasaré a mencionar cómo realizar estos dos tipos de ejercicios y decir qué se "quema" o que se usa como sustrato energético para la resíntesis de ATP en cada uno de ellos.

También menciono qué es ejercicio aeróbico, aeróbico-anaeróbico y su relación con la frecuencia cardíaca.

El ejercicio cardio-vascular con picos de intensidad (interválico) es aquel que en determinado tiempo se mantiene en meramente aeróbcio, pero que de un momento a otro la persona deberá aumentar las pulsaciones por minuto (ppm) para "subirlo" a un rango aeróbico-anaeróbico, mejorando el funcionamiento del sistema cardio-vascular en cuanto al aumento del volumen sistólico, estimulando las fibras musculares esqueléticas de contracción rápida para así también mejorar la velocidad pura (característica de potencia), entre otros beneficios que se pueden lograr.

Luego de ejecutar, por entre 1-2 minutos, el cardio a una intensidad que lo mantenga en el umbral aeróbico-anaeróbico, teniendo las ppm alrededor de las 160-180, la persona deberá mermar la intensidad (sin parar) hasta que las ppm bajen hasta las 140-160, y luego volverlas a subir manteniendo la velocidad del trote (o bici, o elíptica, etc.) por otros 1-2 minutos, luego bajarlas, subirlas, bajarlas, y así hasta completar entre 10 (principiantes), 15 (intermedios) a 20 minutos (avanzados).

Mientras que las ppm se mantenga por encima de las 150-160, el organismo usará como sustratos energético aproximadamente en un 40% las grasas, y un 55-60% el glucógeno intramuscular.

Si las pulsaciones por minuto mantienen por debajo de este número, el cuerpo usará en mayor medida (casi al 100%) las grasas de reserva para generar energía.

El cardio de intensidad moderada y larga duración es bueno para quemar grasa


El ejercicio cardio-vascular de modo continuo, con una velocidad constante que mantenga las pulsaciones por minuto entre las 130-150, es decir manteniendo el cardio en meramente aeróbico (y así "quemar" casi que al 100% grasa), es eficiente para estimular el aumento en el número de capilares y mitocondrias en los músculos, aumenta la "capacitancia" o grado de eficiencia en el trabajo del miocardio, entre otras cosas.

Este método es muy bueno, pero no se debería abusar de uso o aplicación, es decir que si la persona No desea perder cualidades de velocidad pura y a la vez de potencia, no se debe enfocar exclusivamente en este método, a pesar que sea en el que se "queme" 100% grasa.

De ahí que lo mejor es alternar este método con el anterior, bien sea para mejorar la "quema" de grasa como para mejorar las otras cualidades mencionadas en cuanto a rendimiento y estética.

Se puede por ejemplo, un día realizar un método, si se escoge el primero hacerlo un día en el que no se hayan entrenado con pesas la parte inferior.

Y otro día aplicar el otro método. También se pueden combinar ambos métodos en un mismo día, por ejemplo empezando con el método de "picos de intensidad o interválico", y luego finalizar con el método continuo, pero entonces este último No realizarlo por los 40-60 minutos recomendados (cuando se practica sólo), sino solamente hacerlo por 10-20 minutos para finalizar el total de la sesión de entrenamiento.

Este método continuo se puede intensificar aumentando las pulsaciones por minuto, lo cual explico en el artículo cuyo enlace se encuentra al final (ampliación del tema).

El cardio con picos de intensidad luego de las pesas: ¿buena idea?


Si se realiza el cardio con picos de intensidad (interválico) justo después de un entrenamiento con pesas, se debe tener en cuenta qué tipo de entrenamiento se realizó, es decir si se utilizó el método intensivo, extensivo o piramidal.

Por ejemplo, si la persona entrenó su rutina de pesas con el método extensivo, en donde se trabaja con el mecanismo energético de la fosfocreatina para estimular la hipertrofia miofibrilar, realizando series con pesos altos que no permitan hacer más de 6-8 repeticiones en cada serie, con descansos entre series de 2-3 minutos, es posible que la persona pueda "rematar" con el cardio con picos de intensidad (interválico), precisamente porque durante la rutina de pesas el glucógeno intramuscular fue poco utilizado.

Al mismo tiempo, si quiere y le queda tiempo, puede finalizar con los 10-20 minutos de cardio con el método continuo.

Pero si por ejemplo la persona entró pesas utilizando el mecanismo energético lactacidémico, usando a máximo el glucógeno intramuscular, al mismo tiempo que se generan grandes acumulaciones de ácido láctico, estimulando la hipertrofia sarcoplasmática (y muy poco la miofibrilar).

Haciendo series con pesos que no permitan hacer más de 12-15 repeticiones, con descansos entre series de 30-90 segundos, no sería muy conveniente (a menos que la persona sea de elite o se prepare para algún tipo de competencia específica) que la persona "remate" con el método de picos de intensidad (interválico), debido a que se generaría más acumulación de ácido láctico (en casos extremos provocando envenenamiento y disminución exagerada del pH sanguíneo), además de provocar un posible sobreentrenamiento.



Entonces, lo mejor sería que esta persona "remate" con cardio, usando el método continuo por los 40-60 minutos recomendados y unas pulsaciones por minuto por debajo de las 150, que además de lo ya mencionado en párrafos anteriores, ayuda a "recoger" gran parte del ácido láctico producido, para mejorar la recuperación y evitar la fatiga.

Si tienen alguna duda me pueden escribir en los comentarios, y en cuanto pueda (siempre y cuando sigan de manera pública este blog) les responderé y en algo creo que les podré ayudar, ya que soy Licenciado en Educación Física y Deportes e instructor de Gimnasio con énfasis en Fisiología y Nutrición.

AMPLIACIÓN DE ESTE TEMA EN:

¿Cómo se debe entrenar para mejorar la resistencia aeróbica?

Métodos de diagnóstico por Imágenes para la evaluación de órganos y diagnóstico de enfermedades

Formas de detectar enfermedades en nuestro cuerpo

En este artículo se describirán los principios y la importancia de los métodos de diagnóstico por imágenes para la evaluación de las funciones de los órganos y el diagnóstico de enfermedades.

Es importante conocer estos métodos médicos de diagnóstico por imágenes a la hora de diagnosticar posibles enfermedades en distintos órganos humanos, y saber cómo proceder para tratarlos y erradicar los agentes patógenos.

Los numerosos métodos de diagnóstico por imágenes permiten visualizar las estructuras del cuerpo y son sumamente útiles para el diagnóstico preciso de una gran cantidad de trastornos anatómicos y fisiológicos.

El origen de todas las técnicas de diagnóstico por imágenes es la radiografía convencional (rayos X), que se utiliza en la medicina desde fines de los años 40.

La nueva tecnología de imágenes no solo contribuye al diagnóstico d enfermedades, sino también al mayor conocimiento de la fisiología normal.

Técnicas de diagnóstico por imágenes más comunes



Radiografía





Procedimiento: un solo haz de ratos X atraviesa el cuerpo y produce una imagen de las estructuras internas sobre una placa rediosensible.

El resultado que se obtiene es una imagen bidimensional denominada radiografía o placa radiográfica.

Las radiografías con relativamente baratas, rápidas, fáciles de realizar y suelen proveer suficiente información como para alcanzar un diagnóstico.

Los rayos X no atraviesan con facilidad las estructuras densas, de manera que los huesos se ven blandos. Las estructuras huecas, tales como los pulmones, se ven de color negro.

Las estructuras de densidad intermedia, tales como la piel, se ven en distintos tonos gris. A bajas dosis, los rayos X son útiles para examinar tejidos blandos como la mama (mamografía) y la densidad ósea (densitometría ósea).





Es necesario utilizar una sustancia denominada medio de contraste para lograr la visualización de estructuras huecas o llenas de líquido.

Los rayos X hacen que las estructuras que contienen un medio de contraste se vean blancas. El medio de contraste puede introducirse por medio de una inyección, vía oral o rectal, dependiendo de la estructura a analizar.

Las radiografías con contraste se utilizan para obtener imágenes de los vasos sanguíneos (angiografía), el aparato urinario (urograma excretor o pielografía) y el tubo digestivo (radiografía con contraste baritado)







Resonancia magnética



Procedimiento: el cuerpo es expuesto a un campo electromagnético de alta energía, el cual hace que los protones (pequeñas partículas de carga positiva que se encuentran en los átomos, como el hidrógeno) de los líquidos corporales y tejidos se organicen en relación al campo.

Luego, un pulso de ondas de radiofrecuencia "lee" estos patrones iónicos y se forma una imagen en color en un monitor de vídeo.

El resultado es un esquema bidimensional o tridimensional de la química celular.



Es relativamente seguro, pero no puede utilizarse en pacientes con implantes metálicos en el cuerpo.

Muestra detalles finos de partes blandas pero no de los huesos. Es el estudio más útil para diferenciar tejidos normales de anormales.

Se utiliza para detectar tumores y plazas ateromatosas que obstruyen las arterias, revela anormalidades cerebrales, mide el flujo sanguíneo y detecta una gran variedad de trastornos musculoesqueléticos, hepáticos y renales.

Tomografía computarizada



Procedimiento: es una radiografía computarizada en donde un haz de rayos X traza un arco en múltiples ángulos alrededor de una sección del cuerpo. el resultado es una sección transversa del cuerpo, denominada tomografía computarizada, que se reproduce en un monitor de vídeo.



Permite visualizar órganos y partes blandas con mucho mejor detalle que la radiografía convencional. Las distintas densidades de los tejidos se ven en diferentes tonos de gris.

Pueden construirse imágenes tridimensionales de las estructuras a partir de múltiples cortes. En los últimos años, la tomografía de todo el cuerpo se da desarrollado en forma notable. Típicamente, suelen realizarse cortes de tórax.

La Tomografía computarizada corporal total parece ser el método de detección más útil para el cáncer de pulmón, la enfermedad coronaria y el cáncer de riñón.

Ecografía



Procedimiento: un transductor produce ondas sonoras de alta frecuencia que se reflejan en los tejidos corporales emitiendo un eco que es detectado por el mismo instrumento.

La imagen que se produce, que puede estar quieta o en movimiento, se denomina ecografía y se reproduce en un monitor de vídeo.



Es seguro, no invasivo, indoloro y no utiliza medios de contraste. Se utiliza con mayor frecuencia para visualizar el feto durante el embarazo. También se utiliza para observar el tamaño, localización y funciones de los órganos y el flujo sanguíneo dentro de los vasos (ecografía Doppler).

Tomografía por emisión de positrones



Procedimiento: se inyecta en el cuerpo una sustancia que emite positrones (partículas con carga positiva) que con captados por los tejidos.

El choque entre los positrones con los electrones (de carga negativa) de los tejidos corporales emite rayos gamma (similares a los rayos X), que son detectados por cámaras gamma localizadas alrededor del individuo. Una computadora recibe las señales de las cámaras gamma y construye una imagen a color que se proyecta en un monitor de vídeo.

La imagen muestra el lugar del cuerpo donde se está utilizando la sustancia inyectada.

En la imagen se muestra en la figura a continuación, el color negro y el azul indican una actividad mínima, mientras que el rojo, el naranja, el amarillo y el blanco indican respectivamente áreas de actividad creciente.



Se usa para el estudio de la fisiología de las estructuras corporales, como el metabolismo cerebral o cardíaco.

Estudios isotópicos



Procedimiento: se inyecta por vía intravenosa un radionúclido (sustancia radioactiva), que es transportado por la sangre al tejido a estudiar.

Los rayos gamma emitidos por el radionúclido son detectados por una cámara gamma exterior al individuo y los datos transportados a una computadora.

La computadora construye una imagen a partir de los radionúclidos y la proyecta en color en un monitor de vídeo.

Las áreas de color intenso son las que han tomado gran parte del radionúclido y representan alta actividad tisular; las áreas de color menos intenso son las que tomaron pequeñas cantidades del radionúclido y representan baja actividad tisular.



La tomografía computarizada por emisión de foton único (SPECT-Single Photon Emission Computarized Tomography) es un tipo especial de estudio isotópico, de particular utilidad para estudiar el cerebro, el corazón, los pulmones y el hígado.



Utilizados para estudiar la actividad de un órgano o tejido, tales como el corazón, la glándula tiroides y los riñones.

Endoscopia



Procedimiento: se utiliza un instrumento con un sistema óptico e iluminación, denominado endoscopio, para visualizar el interior de las cavidades y órganos del cuerpo.

La imagen se ve a través de una pieza óptica del endoscopio o se proyecta en un monitor.



Ejemplos de endoscopia son la colonoscopia, la laparoscopia y la artroscopia. La colonoscopia se utiliza para examinar el interior del colon, que es una porción del intestino grueso.

La laparoscopia se utiliza para examinar los órganos con cavidad abdominopelviana. La artroscopia se utiliza para examinar el interior de una articulación, por lo general la rodilla.

Todo sobre el virus del Ébola: origen, síntomas, causas y posibles tratamientos


Conoce lo que es el virus del Ébola, qué lo causa, sus síntomas y los posibles tratamientos.

El Ébola es una infección viral que usualmente causa fiebre hemorrágica grave, la cual frecuentemente es fatal.

Este virus es detectado por primera vez en 1976 en la República Democrática del Congo (antiguamente Zaire) y en Sudán, países situados en el centro de África.

Lleva el nombre del río Ébola, un afluente del río Congo, en cuyas orillas se describieron los primeros casos.

No se sabe bien cuál es el origen de este verdadero, pero las pruebas científicas a disposición marcan que el reservorio más probable es una especie de murciélagos frugívoros (familia Pteropodidae).

Este tipo de murciélago solamente habita en el continente africano, y en algunas zonas del Asia, y no en el continente americano.

Este virus afecta a algunos mamíferos, entre ellos los humanos y otros primates como los monos, gorilas y chimpancés, quienes se infectan de manera accidental al ingerir frutas contaminadas por secreciones de los murciélagos mencionados, o por la caza-ingesta directa de los mismos, como acostumbran algunos primates no humanos en estas zonas del continente africano.

El virus luego puede ser transmitido de los primates a los humanos, quienes se infectan al comer su carne, o puede transmitirse entre humanos al entrar en contacto con la secreciones corporales de alguien contaminado con el virus.

¿Por qué se habla tanto del virus del Ébola?



Desde que el virus del Ébola fue descubierto se han presentado poco más de 25 epidemias del mismo.

Sin embargo, lo "raro" o "especial" de esta última epidemia en 2014, es que por primera vez este virus aparece por fuera de África Central (ya que apareció en África Occidental), y por primera vez se presenta una transmisión de este virus por fuera de todo el contienen africano (en España y Estados Unidos en trabajadores del área de la salud).

Por esta razón la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la alerta mundial.

Hasta la fecha se han presentado más de 13 mil casos de la enfermedad en África, con alrededor de 5 mil muertos. Hasta el momento poco más de 3 casos han sido transmitidos por fuera del continente africano.

Antes de 2014 todas las epidemias de Ébola habían ocurrido en zonas rurales apartadas y poco pobladas, donde se infectaba un número no muy alto de personas, y dichas epidemias se limitaron a unas áreas geográficas específicas de África Central.

Durante 2014 la enfermedad se dispersó hacia África Occidental, en regiones más densamente pobladas, lo cual produjo un número elevado de casos.

Guinea, Liberia, Sierra Leona, Senegal y Nigeria presentaron casos de transmisión entre humanos.

Dicha transmisión fue mayor en los 3 primeros países, en los cuales aún persiste la transmisión del virus. Por fortuna, según la OMS, Senegal y Nigeria han sido declarados como países libres de Ébola, por lo menos hasta el momento.



Algunas prácticas arraigadas en estos países africanos, tales como la imposición de manos a los enfermos en ceremonias de sanación, y la costumbre ritual de abrazar a los muertos durante sus honras fúnebres, han favorecido la transmisión y propagación del virus entre los humanos que habitan este continente, debido a que estas prácticas colectivas incrementan notablemente la exposición a secreciones de los enfermos (posteriormente fallecidos) lo cual aumenta el riesgo de transmisión.

Desafortunadamente estas comunidades se encuentran reacias al cambio de dichas costumbres. Además de lo ya mencionado, estos países son económicamente muy pobres, han estado en guerra civil por un largo período de tiempo además de no contar con una atención médica oportuna.

En algunos de estos sitios hay apenas 1 médico por cada 100 mil habitantes, y existe un déficit de centros y camas hospitalarias que excede el 80%.

Al tener poco personal de salud y poco acceso a los centros de salud existentes, muchos pacientes fallecen sin poder recibir atención médica.

La sobreocupación de los hospitales y la falta de recursos para la atención de los pacientes ha facilitado la transmisión del virus tanto entre los civiles como hacia los médicos y enfermeros (as).

El 10% de todos los casos de Ébola en África se han presentado entre el persona de salud, muchos de los cuales han fallecido, empeorando así la crisis humanitaria.

La transmisión del virus del Ébola por fuera del continente africano ha sido diferente.

No se han percatado aún casos en la comunidad, y sólo hay, hasta el momento, evidencia de casos transmitidos al persona de salud que ha atendido a estos enfermos, y luego regresado a sus países.

La falta de protección del personal de salud se ha asociado con un mayor riesgo de transmisión.

¿Qué tan contagioso es el virus del Ébola?





En general el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas depende de varios factores, entre ellos la infectividad del microorganismo (grado de transmisión), el número de contactos y el tiempo de duración de la enfermedad.

A partir de estos factores se calcula un indicador denominado el número básico reproductivo, e cual se define como el número de personas contagiadas por cada caso de una infección determinada. en el caso del Ébola es de 1 a 2 casos de contagio por cada enfermo.

Para poner en contexto este número con otras infecciones, se pueden citar algunos ejemplos: se calcula que en el caso del VIH es de 4, y en el sarampión y la varicela hasta 18.

Haciendo estas comparaciones se puede deducir que el virus del Ébola no se transmite con tanta facilidad. El "problema" real es lo letal de este virus asociado hasta en un 80%.

¿Cómo se transmite el virus del Ébola?





Desde la primera notificación de contagio de este virus, su transmisión fue a través de contacto directo u otros líquidos corporales de animales salvajes, vivos o muertos, como monos, antílopes selváticos y murciélagos.

Este método de transmisión sólo se da en las zonas selvátivas de los países del contienen africano.

Este virus puede ser transmitido de persona a persona cuando existe un contacto directo (a través de membranas mucosas o heridas abiertas en la piel) con sangre u otras secreciones corporales (heces, vómito, orina, saliva, semen) de personas infectadas vivas o muertas.

También puede producirse infección cuando las heridas abiertas en la piel o las membranas mucosas de una persona sana entran en contacto con entornos contaminados como prendas de vestir o ropa de cama sucia o agujas usadas.

Se puede transmitir por contacto sexual sin usar protección, debido a que el virus del Ébola puede permanecer en el semen por varias semanas.

El personal de salud se ve frecuentemente expuesto al virus cuando atiende pacientes enfermos, y por lo mismo existe un riesgo de contagio muy alto si no llevan puesto el equipo de protección personal especialmente diseñado para atender estos pacientes.

Deben utilizarse guantes e indumentaria protectora resistente para manipular a las personas fallecidas por la enfermedad, quienes deberán ser sepultadas inmediatamente.

El virus del Ébola no se transmite a través del aire, como si sucede con el virus de la gripe o influenza.

Tampoco se contrae al tomar agua o comer alimentos cultivados o adquiridos legalmente fuera de África Occidental.

¿Cuáles son los síntomas de la infección del virus del Ébola?





Después de 2 días y hasta 21 días después de la exposición al virus, la enfermedad puede aparecer súbitamente (de un momento a otro) con fiebre, dolores musculares generales, debilidad en todo el cuerpo, dolores de cabeza intensos dolor de garganta.

Estas como primeras manifestaciones del virus. La siguiente fase de la enfermedad es caracterizada por vómitos, diarrea severa y mal funcionamiento del hígado y los riñones. Algunos pacientes pueden también presentar intensas hemorragias internas y externas y una falla de una mayor cantidad de órganos.

Hasta el momento no existe vacuna alguna ni algún tratamiento específico para prevenir o curar esta enfermedad. Sin embargo, se encuentran en fases muy avanzadas de investigación algunos medicamentos antivirales, anticuerpos neutralizantes del virus y vacunas específicas contra el Ébola.

¿Qué personas tienen mayor riesgo de contraer el virus del Ébola?





Las personas con mayor riesgo de contraer este virus serán aquellas que hayan estado recientemente en los países africanos donde está ocurriendo la transmisión (Guinea, Sierra Leona y Liberia), quienes adicionalmente deben haber estado en contacto con alguien enfermo.

Con el simple hecho de haber estado en alguno de estos países no vuelve a la persona sospechosa de padecer este virus.

Se recomienda que las personas que hayan estado en estos países y que además hayan estado en cercanía con pacientes infectados vivos o muertos, se mantengan en cuarentena (aislados durante un período de tiempo determinado por las autoridades sanitarias), para vigilarlos ante una eventual manifestación de los síntomas de esta enfermedad.

En caso de presentarse los síntomas, los pacientes serán catalogados como posible caso sospechoso de Ébola, y deberán ser hospitalizados para evaluación médica, bajo condiciones muy estrictas de aislamiento.

¿Cuál es el riesgo de que el Ébola se pueda transmitir en otros países fuera del continente africano?





El riesgo de infección por el virus del Ébola, en países que no pertenecen a África, es muy bajo, incluso si se ha viajado a las zonas infectadas por la epidemia, siempre que la persona no haya estado expuesto a líquidos corporales de una persona o animal infectados, bien sea que estén vivos o muertos.

El contacto con líquidos corporales incluye el contacto sexual sin protección con pacientes infectados, o un simple beso "apasionado", durante las siete semanas siguientes a su restablecimiento.

El contacto fortuito en lugares públicos con personas que aparentemente no están enfermas no transmite la enfermedad. no puede contraer el virus por la simple manipulación de alimentos o dinero, ni por bañarse en un piscina.

Los mosquitos no transmiten este virus. El virus del Ébola se elimina fácilmente con jabón, cloro, luz solar o con la sequedad.

El virus se destruye con el lavado de la ropa en la lavadora. El virus sobrevive durante poco tiempo en superficies que están al sol o que se han secado.

Tipos de adaptación en el entrenamiento deportivo y con pesas


Es oportuno mencionar que cualquier aumento en la actividad muscular provoca, a su vez, un aumento en el nivel metabólico de muchos sistemas, en particular el muscular esquelético.

Simplemente hay que decir que los músculos comprometidos durante algún tipo de ejercicio físico, como los esqueléticos, cardíaco y respiratorios, reclaman una mayor cantidad de oxígeno y de nutrientes; para que se cumpla lo anterior, es necesario que el organismo, por reflejo, active todos los sub-sistemas encargados de garantizar la movilización de los recursos energéticos.

Con este propósito, el sistema nervioso simpático provocará efectos crono e inotrópicos positivos sobre la actividad cardíaca, vasoconstricción en los vasos que irrigan a los órganos de la cavidad abdominal (porque éstos no están muy comprometidos cuando se practica ejercicio).

Vasodilatación de los vasos que irrigan la musculatura esquelética, mecanismos ambos que garantizan una correcta redistribución de la sangre en condiciones de trabajo muscular; al mismo tiempo, la médula suprarrenal responderá a la influencia simpática secretando una mayor cantidad de la catecolamina adrenalina, hormona encargada de reforzar la actividad del sistema nervioso simpático y responsable de la movilización de los recursos energéticos, buscando que el organismo disponga de una mayor cantidad de materia prima para la producción de energía.

La hormona en cuestión obliga al hígado a que desdoble glucógeno hepático hasta glucosa (en caso de ser necesario), mediante el mecanismo o proceso bioquímico denominado glucogenólisis.

Además de lo ya mencionado, las arterias coronarias se dilatan al igual que los bronquios, mientras que el bazo (reservorio de sangre) se contrae.

De ahí se justifica que a la adrenalina también se le conozca como la "hormona de la alarma". Esta hormona prepara al organismo para el ataque o huida.

En el caso de la actividad muscular, prepara y "sobreexige" al organismo en los trabajos realizados en caso de ser necesario. Esta hormona también es conocida como epinefrina.

El mecanismo ya descrito, en relación a la hormona adrenalina, el cual se presenta en personas cuyos organismos están o no están entrenados, se denomina "adaptación operativa o inmediata", debido a que los efectos de tipo funcional son inmediatos: aceleramiento de la frecuencia cardíaca, aumentos del volumen sistólico y del gasto cardíaco, aumento de la ventilación pulmonar, aumento de la presión arterial, mayor movilización de los recursos energéticos (glucogenólisis y posiblemente lipólisis).

Durante la adaptación operativa no se presentan cambios estructurales en los órganos.

Cuando la estimulación (carga física) actúa sobre el organismo de una manera sistemática, como sucede con los entrenamientos deportivos y/o de pesas, paulatinamente se presentan cambios de tipo estructural en los órganos comprometidos, es decir en aquellos sobre los que recae la carga de trabajo.

Esto hace referencia al principio de la "especificidad del entrenamiento deportivo".

La reacción de respuesta del organismo que involucra además de la movilización de los recursos energéticos, cambios en la estructura de los órganos comprometidos, lo que demanda la movilización de los recursos plásticos (aminoácidos), se denomina adaptación crónica o permanente, a raíz de que los cambios en la estructura-función son "permanentes", siempre y cuando el estímulo continúe accionando sobre el órgano o sistema.

Estos cambios tienen relación con el principio de la "sistematización". Simplemente, si el entrenamiento no es sistemático, no se producirán los efectos permanentes en los órganos o sistemas.

¿Cómo se produce la movilización extracelular de los recursos plásticos, es decir de los aminoácidos? Como respuesta a un estimulo perturbador, es decir a un estado de estrés, la hipófisis anterior secretará la hormona adrenocorticotrópica (ACTH), también conocida como corticotropina.

La hormona ACTH se convierte en el primer mensajero (mensajero extracelular) en relación con la corteza suprarrenal, obligando a ésta a secretar las hormonas glucocorticoides (cortisol o hidrocortisona, corticosterona y cortisona).



El cortisol (hormona de la adaptación), produce muchos efectos sobre la movilización de los recursos energéticos y el plástico.

El cortisol estimula la gluconeogénesis a partir de las proteínas y el glicerol de las grasas. El resultado se traduce en un aumento en la concentración de la glucosa sanguínea.

El cortisol participa en la movilización de los ácidos grasos, procedentes de los depósitos de grasa.

Con relación con la adaptación crónica, el efecto más importante del cortisol tiene que ver con la movilización de los aminoácidos. Se han observado aumentos considerables de la concentración de aminoácidos en la sangre bajo la influencia del cortisol.

Un exceso de proteínas principales circulando por la sangre debido a la influencia del cortisol, es un efecto muy importante por cuanto los aminoácidos serán utilizados para la reparación de tejidos y/o la restructuración del órgano sobrecargado, mediante los procesos de hipertrofia e hiperplasia.

¿Cuál es la relación entre la adaptación operativa y la adaptación crónica? ¿Qué papel desempeña el ejercicio físico en esta relación?

En primer lugar, el ejercicio bien dosificado y aplicado en forma sistemática es un poderoso estímulo que induce al perfeccionamiento de los mecanismos neuro-hormonales, responsables de la movilización de los recursos energéticos y plásticos del organismo.

En segundo lugar, el ejercicio físico es un poderoso perturbador de la homeostasia del organismo, es decir del equilibrio dinámico de su medio interno, lo que en última instancia provocará un perfeccionamiento de los mecanismos homeostáticos responsables de mantener la "normalidad" y/o "anormalidad no fatal" del organismo.

Ambos roles son indispensables en el perfeccionamiento de la funcionalidad una vez se hayan presentado cambios en la estructura de los órganos y sistemas funcionales más comprometidos durante la actividad muscular.

¿Qué es lo que provoca los cambios estructurales? La clave de todo está en la interrelación que se presenta entre la función y el aparato genético de la célula.

Un órgano aún no hipertrofiado obligado a realizar una "hiperfunsión" genera un desequilibrio temporal, mismo desequilibrio que será corregido por este órgano a través de las vías de los cambios estructurales, es decir a través de los procesos de hipertrofia e hiperplasia.

El resultado final será una mejoría en la funcionalidad del órgano o sistema "trabajado".



La figura anterior muestra una relación existente entre la adaptación operativa(movilización de los recursos energéticos) y la adaptación crónica (además de la movilización de los recursos energéticos, ocurre la movilización del recurso plástico: aminoácidos; se presentan cambios en la estructura del órgano y claras mejorías en su funcionalidad).

En este caso se puede hacer referencia a una movilización intracelular del recurso plástico (de reparación y construcción), comprometiéndose el aparato genético de la célula, activado a su debido tiempo por un factor regulador.

Es claro que el factor regulador controla la actividad del aparato genético y determina la velocidad con que se sintetizan los ácidos nucleicos y las proteínas específicas de la célula.

Para el caso de la activación del aparato genético de la célula, el factor regulador debe ser el cortisol, hormona liposoluble capaz de atravesar la membrana plasmática por un proceso de difusión pasiva.



Los receptores que interactúan con algunas de las hormonas liposolubles se localizan en el citoplasma.

El receptor citoplasmático, una vez reacciona con la hormona, se traslada al núcleo de las células y lo penetran, incrementando la producción de ácido ribonucleico mensajero (RNAm). El resultado final es un incremento en la síntesis de proteína específica.

La fibra muscular esquelética, por ejemplo, contará con material de construcción disponible para iniciar el proceso de reestructuración interna.

Todos los cambios estructurales ocurridos en los órganos y en los tejidos, como respuesta adaptativa a la carga física, desde la hipertrofia de las motoneuronas hasta la hipertrofia de los músculos esqueléticos y cardíaco, transcurren por el mismo camino: activación de la síntesis de ácidos nucleicos y proteína específica.

Relación del estado de estrés con la adaptación



Adaptarse a una determinada situación, siempre demanda del organismo la movilización de todos sus recursos, la activación de sus principales órganos y sistemas.

Un estímulo estresante siempre termina perturbando la homeostasia del medio interno y a su vez, activando los mecanismos homeostáticos defensores de la estabilidad del organismo.

El síndrome adaptativo general se refiere a que el organismo logra nuevos niveles de estabilidad psico-funcional, como respuesta a la acción de estímulos de fuerza "supramaximal".

Con la participación de la hormona adrenalina, el organismo moviliza sus recursos energéticos al tiempo que refuerza la actividad del sistema nervioso simpático; el resultado es un aumento de la funcionalidad del organismo y su preparación para atacar o huir.

En este caso se hace referencia a la fase de alarma.

Es probable que el organismo salga victorioso del reto y logre neutralizar el estímulo causante del estado de tensión o "estrés supremo".

De la fase de alarma se pasa a la fase de estabilidad, de adaptación, en la que juega un papel decisivo la hormona cortisol. Cuando el organismo no logra neutralizar al estímulo de fuerza supramaximal, se presenta una fase de agotamiento; el organismo se debilita y puede morir.

En la práctica deportiva, el deportista diariamente es sometido a cargas de entrenamiento cada vez más voluminosas, más intensas, más duraderas.

Es de esperarse que el proceso del entrenamiento deportivo (a pesar de ser controlado) nunca conlleve a la tercera fase de agotamiento.

La fase de alarma se observa casi a diario mientras que la fase de estabilidad se observa en los microciclos y mesociclos de entrenamiento.

Siempre es necesario aplicar la carga física de una manera sistemática y escalonada. En cada escalón se presentan los procesos de restauración de los órganos que involucran el aparato genético de la célula.

Lo anterior significa que la fatiga no se manifieste en el organismo del deportista. De hecho se debe manifestar, pero obviamente una fatiga de tipo funcional y en ningún momento de tipo patológico.

No siempre el proceso de entrenamiento deportivo es bien controlado



Cuando el entrenador forja el proceso, cuando se aplican cargas de entrenamiento cuyos para´metros se encuentran muy por encima de las posibilidades funcionales del deportista, cuando no se respeta la relación trabajo-descanso, carga-recuperación, cuando no se respetan las particularidades del crecimiento y desarrollo de los niños y jóvenes, cuando no se crean las condiciones mínimas del llamado entrenamiento invisible (nutrición, óptima calidad de vida, condiciones de higiene, etc.), es muy probable que se presente el estado de agotamiento (también denominado sobreentrenamiento).

Relación de la adaptación y las reservas funcionales



Es lógico suponer que el organismo responderá eficientemente a los estímulos supramaximales, si cuenta con considerables reservas que involucran las más diversas esferas de nuestro organismo.

Se puede hablar de reservas funcionales, de reservas bioquímicas, de reservas psicológicas. Las reservas del organismo hacen referencia a la cantidad de energía latente con que contamos y que podemos utilizar en situaciones de máxima exigencia.

La naturaleza dotó a todos los seres vivos con grandes capacidades de sobrevivir, aún en condiciones extremas.

En la práctica deportiva, la expresión cuantitativa de las reservas funcionales se determina calculando la diferencia entre los valores logrados cuando el sistema se activa en forma máxima y los valores del sistema en condiciones de reposo.

Por ejemplo, en relación con la frecuencia cardíaca, la reserva de un deportista entrenado puede ser de 155 pulsaciones por minuto (200-45), mientras que en una persona sedentaria la reserva es de 105 pulsaciones (175-70).

La diferencia del gasto cardíaco, también es significativa entre un deportista y un sedentario: 25 litros de sangre por minuto en un gran deportista y 15 litros en un sedentario.

¿Cómo entrenar para mejorar la resistencia aeróbica (potencia y capacidad aeróbica)?


Aprende cómo debes entrenar o ejercitarte con el fin de mejorar tu resistencia aeróbica, o sea lo que debes hacer para mejorar tu potencia y tu capacidad aeróbica para optimizar tu rendimiento físico a la hora de entrenar y competir.

Hay que mencionar que el criterio energético de potencia en relación al mecanismo aeróbico, se expresa en el logro rápido del punto más alto del consumo de oxígeno, o sea la capacidad de nuestro organismo de utilizar este gas para los procesos energéticos oxidativos..

Mejora tu capacidad aeróbica


Por otro lado, el criterio energético capacidad se relaciona con el mayor tiempo que puede mantenerse el punto más alto de consumo del oxígeno.

Esta diferenciación adquiere particular importancia por cuanto los métodos de entrenamiento de la resistencia aeróbica serán diferentes, dependiendo de si se trata de mejorar la potencia del mecanismo aeróbico o de si se trata de mejorar la capacidad del mecanismo mencionado.

El aumento de las posibilidades aeróbicas se logra con la ayuda de métodos de intervalos y continuo, ambos susceptibles de realizarse con velocidad uniforme (constante) o variable.

Método de intervalos en la mejora de la potencia del mecanismo aeróbico.



La base del entrenamiento interválico es el aumento del volumen sistólico que se observa en las pausas, después de realizar un trabajo de alta exigencia.

Al inicio de la pausa, el miocardio (corazón) experimenta una influencia específica, mucho mayor que la influencia que acciona sobre el corazón durante el trabajo.

La anterior reacción funcional permite fundamentar el llamado entrenamiento interválico con pausas de descanso, durante las cuales el volumen sistólico se mantiene en sus valores máximos.

Las recomendaciones a tener en cuenta durante la aplicación del método interválico son las siguientes:

1. La duración de cada repetición (trote a una intensidad sub-máxima) no debe exceder de 1 a 2 minutos.

2. En dependencia a la duración de la repetición, las pausas dedicadas a la recuperación pueden oscilar entre los 45 y 90 segundos.

Si una persona recorre cierta distancia a una determinada velocidad por alrededor de 1 minuto, el descanso debería ser de entre 45-60 segundos aproximadamente.

Si la repetición (distancia recorrida) se realiza durante mayor tiempo (hasta dos minutos) con la misma intensidad, el descanso puede ser de máximo 90 segundos.

3. La definición de intensidad al realizar cada repetición se hace con base a la frecuencia cardíaca: Al final de cada repetición, la frecuencia cardíaca debe ser de entre 170-180 pulsaciones por minuto, mientras que al final de la pausa, el pulso debe oscilar entre 120-130 pulsaciones por minuto para comenzar una nueva repetición.

Aumentos de la frecuencia cardíaca por encima de las 180 pulsaciones por minuto y disminuciones del pulso por debajo de 120 pulsaciones por minuto, al final de las pausas, no son recomendables debido a que se observa, en ambos casos, disminuciones del volumen sistólico.

Las series recomendadas para novatos son entre 2-3, cada una de 3-4 repeticiones. Entre series los descansos se irán acortando de 7, 5 y 3 minutos.

Entonces, por ejemplo, un novato recorre una distancia de entre 200-600 metros en 2 minutos. Se le toma la frecuencia cardíaca procurando que esté entre las 170-180 ppm.

Luego se le da un descanso de 90 segundos, se le toma la frecuencia cardíaca procurando que esté entre las 120-130 ppm para que así pase a realizar la siguiente repetición. Ahí terminaría la primera serie. Luego se le da un descanso activo (es decir que la persona no se debe sentar, sino caminar o un trote suave) de 5-7 minutos para iniciar la siguiente serie.

Lo recomendado para personas deportistas es 4-6 series de 3-4 repeticiones con descansos posiblemente más cortos entre repeticiones, pero los mismos que una persona novata entre series.

Método continuo en el mejoramiento de la capacidad del mecanismo aeróbico.



El método continuo provoca efectos de entrenamiento "permanentes", que se reflejan tanto en la musculatura cardíaca como en la musculatura esquelética.

Aumentan el número de capilares y de mitocondrias por unidad de área, se estimula la "capacitancia" del corazón, aumentan los sustratos energéticos en cuanto a su capacidad de almacenamiento, etc.

Todo lo relacionado con el ingreso, el transporte y la utilización del oxígeno, mejora cuando se utiliza el método continuo. Durante este tipo de trabajo, que suele durar desde los 10 minutos hasta los 60-90 minutos, la frecuencia cardíaca deberá oscilar entre las 145-175 pulsaciones por minuto.

Cuando se trabaja la resistencia de tipo aeróbico, la reacción de respuesta del organismo a la carga de trabajo suele medirse con base en la frecuencia cardíaca de trabajo. Entonces, el entrenamiento de la resistencia aeróbica se divide en tres zonas.

La primer zona utiliza frecuencias cardíacas de 120-140 pulsaciones por minuto y su efecto de entrenamiento es mantener el nivel de las posibilidades aeróbicas, sabiendo que pasadas las 150 ppm, el ejercicio se convierte en aeróbico-anaeróbico.

Ya si lo que se busca no es solamente mantener sino mejorar las posibilidades aeróbicas del organismo (segunda zona), se recomienda trabajar con frecuencias cardíacas que oscilen entre las 140-165 pulsaciones por minuto (para las personas que buscan razones estéticas, en este caso no se "quema" mucha grasa de manera directa, pero poco a poco se mejora esa cualidad).



Por último, si lo que se busca es provocar un máximo aumento de las posibilidades aeróbicas (tercera zona), se debe trabajar con frecuencias cardíacas que oscilen entre las 165 y 185 pulsaciones por minuto.

Pese a que se pueden lograr grandes beneficios con este tipo de entrenamiento, no es recomendado abusar del método continuo realizado con una intensidad uniforme, por cuanto este tipo de trabajo aeróbico puede traer consecuencias negativas que se reflejan de la "depresión" de la velocidad y de las posibilidades anaeróbicas del organismo, por cuanto las fibras esqueléticas de contracción rápida pueden convertirse (con el paso del tiempo) a lentas.

Así mismo, puede empeorarse un estado funcional de los músculos y perturbaciones en la óptima estructura de los movimientos.

NOTA:

Se recomienda mezclar estos dos tipos de entrenamiento para mejorar la resistencia aeróbica, bien sea en el mismo día en el mismo horario o en horarios diferentes, o en días distintos

Bases biológicas de la resistencia aeróbica y de la capacidad aeróbica


Conoce cuáles son las leyes de la resistencia aeróbica de una persona y de la capacidad aeróbica, o sea la capacidad de captar y utilizar el oxígeno respirado en la producción de energía.

La resistencia aeróbica


El término resistencia tiene muchas connotaciones, a tal punto que se puede aplicar en relación a muchas actividades cotidianas del ser humano (manejar, estudiar, etc.).

En el deporte u otra práctica de ejercicios físicos de tipo cíclico como el simple trote, la elíptica, etc., el concepto de resistencia también se aplica en todas y cada una de las disciplinas deportivas, particularmente cuando se trata de ejecutar ejercicios varios en condiciones de entrenamiento.

El deportista que repita un mayor número de veces un determinado gesto motor, sin disminuir su eficacia desde el punto de vista de la biomecánica, tendrá más resistencia.

Este tipo de resistencia, que bien puede ser denominada como resistencia general, por el hecho de que en su definición no se especifica alguna actividad en especial, se puede definir como "la capacidad de una persona de mantener en un alto nivel y durante el mayor tiempo posible, la capacidad de trabajo, cuando realiza cualquier tipo de actividad".

Cuando se entra a especificar el tipo de actividad, se comienza a especializar el concepto y se pasa de lo general a lo especial.

En este caso, se podría justificar el término resistencia especial. Algunos ejemplos de resistencias especiales son: resistencias local y global, estática y dinámica, de fuerza, aeróbica, anaeróbica, etc.

Capacidad aeróbica y resistencia aeróbica


Entonces, la alta capacidad de una persona para resistir cuando realiza determinada actividad, se expresa hasta tanto la fatiga, como mecanismo protector, no lo obligue a disminuir o detener la actividad que esté realizando.

La relación estrecha entre la resistencia y la fatiga, también permite definir la resistencia general como "la capacidad del sujeto para contrarrestar la fatiga, cuando éste realice determinada actividad".

En la práctica deportiva, se diferencian dos tipos de resistencia: la resistencia general y la especial.

La resistencia general, en el argot deportivo, se asocia a la resistencia de tipo aeróbico, o sea que se trata de actividades de corte o tipo aeróbico, que es en donde la intensidad se mantiene moderada en base a unas pulsaciones por minuto hasta o por debajo de las 150, en personas con un nivel de entrenamiento medio o alto.

Por otro lado, en el argot deportivo, el concepto de resistencia especial no hace alusión a ninguna actividad deportiva en particular.

Cada actividad dentro de este concepto se torna especial.

Desde este punto de vista, la definición de resistencia general ya mencionada, es muy semejante a la definición de resistencia especial utilizada en el ámbito deportivo.

En resumen hasta ahora, se puede mencionar que la definición de resistencia general no especifica la actividad o tipo de ejercicio, mientras que la definición de resistencia especial si la especifica.

Al tener en cuenta estas recomendaciones se evitan cierto tipo de errores de apreciación.

En el caso de los maratonistas, por ejemplo, para ellos la resistencia general o aeróbica se torna una resistencia especial.

Por lo anterior, es mejor hablar de resistencia aeróbica a secas, en lugar de resistencia general.

La resistencia aeróbica puede catalogarse como una cualidad motriz general, básica para una gran cantidad de deportes y de disciplinas deportivas, al tiempo que se torna "especial" para los maratonistas y demás deportistas cuyo resultado deportivo depende mucho de la potencia y de la capacidad del mecanismo aeróbico oxidativo.

Entonces, se entiende por resistencia aeróbica "la capacidad de una persona para mantener un movimiento de estructura cíclica (trote, nado, etc.) a un alto ritmo (hasta las 150 ppm) y durante el mayor tiempo posible, utilizando de una manera exclusiva o casi que exclusiva el mecanismo aeróbico oxidativo como aquel que aporta el total de sustratos energéticos (ácidos grasos) en la producción de energía para la resíntesis de ATP.

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¿Cómo puedo mejorar mi resistencia muscular y capacidad aeróbica para mejorar mi rendimiento físico a la hora de entrenar?

Sin duda alguna la resistencia aeróbica depende de la velocidad y de la magnitud del consumo de oxígeno por parte de la musculatura esquelética y de otros órganos que participan de una manera muy directa en la actividad muscular.

En este caso se hace referencia no solamente a los músculos esqueléticos sino también al miocardio y a los músculos que controlan la respiración.

Capacidad aeróbica según la genética y el trabajo duro


El alto nivel de consumo de oxígeno es en consecuencia, por un lado, del factor genético y por el otro, de una serie de cambios adaptativos que ocurren, como respuesta a la carga de trabajo, en los órganos y sistemas en cargados de captar y transportar el oxígeno hacia la musculatura esquelética.

Aquí se hace referencia a los sistemas cardio-vascular, respiratorio, sanguíneo y muscular.

Los cambios adaptativos en los sistemas suministradores de oxígeno producen una gran economía en su funcionar, cuando la persona se encuentra en condiciones de reposo o cuando realiza una actividad motriz no máxima (por debajo de las 150 ppm).

La persona entrenada en un deporte de resistencia aeróbica, comparado con otra persona no deportista o con un deportista no especializado en pruebas aeróbicas, presenta, en condiciones de reposo y cuando realiza actividades físicas no máximas, una menor frecuencia cardíaca (bradicardia) y una menor ventilación pulmonar.

Lo anterior es señal de una gran economía en el funcionamiento de estos organismos.

La bradicardia atlética o bradicardia sana


La bradicardia de los deportistas de alto rendimiento es asombrosa. Corazones que pueden latir, en condiciones de reposo, 30 y menos veces por minuto, cuando un corazón normal de una persona sana late entre 60 y 70 veces por minuto.

La frecuencia cardíaca récord en condiciones de reposo es de 21 latidos por minuto.

Existen varios mecanismos responsables de la bradicardia en condiciones de reposo: aumento del tono del nervio vago, disminución del tono simpático, disminución en la secreción de catecolaminas por parte de la médula renal y disminución de la sensibilidad del corazón en relación con la noradrenalina, mediador químico utilizado por el sistema nervioso simpático.

Para producir un mismo gasto cardíaco, los corazones de los deportistas especializados en resistencia de tipo aeróbico, presentan un volumen sistólico significativamente mayor que el que presentan los corazones de personas sanas no deportistas.

Lo anterior es posible por la mayor "capacitancia" del corazón de los atletas fondistas, entre otros.

La red coronaria de estos corazones está muy bien capilarizada.

En los deportistas entrenados en pruebas de resistencia aeróbica, los volúmenes y capacidades pulmonares (exceptuando el volumen respiratorio), en condiciones de reposo, son mayores en un 10-20% que los que presentan las personas no entrenadas.

Sin duda alguna, en el organismo de los deportistas especializados en resistencia aeróbica se presentan grandes cambios en el sistema sanguíneo.

Por ejemplo, el volumen circulante de sangre en estos deportistas es mayor en un 20%, comparado con el volumen circulante de las personas no deportistas o de los deportistas especializados en otras modalidades deportivas.

Pero ojo, este aumento de volumen circulante de sangre en atletas especializados en resistencia aeróbica se debe a un aumento en la parte líquida, es decir al plasma y no a los elementos que la componen, en este caso los eritrocitos (ya que si también aumentasen los eritrocitos, se aumentaría la viscosidad de la sangre y la presión arterial aumentaría considerablemente).

En consecuencia a lo anterior, el valor hematocrito es menor en los atletas de resistencia aeróbica que las personas no entrenadas. Este fenómeno se conoce como "anemia de tipo funcional".

¿Cómo se puede explicar este fenómeno?

Se considera que el aumento del volumen del plasma observado en los deportistas especializados en pruebas aeróbicas de largo aliento, es producto de un aumento del contenido de proteínas plasmáticas (albúminas y globulinas).

El resultado es un aumento en el plasma de la presión coloido-osmótica, responsable de que la absorción de líquidos a nivel de la parte venosa de los capilares sea más poderosa que de costumbre.



Si nuestro organismo decidiera, como respuesta adaptativa, aumentar el volumen o cantidad de eritrocitos (glóbulos rojos), se obligaría al corazón a un trabajo mayor, casi de sobrecarga, obligándolo a bombear una gran cantidad de sangre más viscosa o más espesa, teniendo que realizar un trabajo prolongado y extenuante.

Por lo anterior, sabiamente nuestro organismo decide por adoptar como respuesta a los estímulos aplicados, aumentar la parte líquida de la sangre sin aumentar la cantidad de eritrocitos, disminuyendo así el valor hematocrito, lo cual presenta una buena cantidad de ventajas que menciono a continuación:

Los beneficios de mejorar la capacidad aeróbica de nuestro cuerpo


1. Estimula el trabajo del corazón pero sin exagerar.

El aumento del volumen circulante de sangre hace mayor el retorno venoso y en consecuencia habrá una mayor expresión del mecanismos heterométrico (Ley del Corazón).

El resultado final será un aumento del volumen sistólico y por lo tanto un aumento del gasto cardíaco, índices del trabajo del corazón que juegan un papel muy importante en el trabajo aeróbico. El corazón debe bombear durante decenas de minutos una sangre más diluida, menos viscosa.

2. Un mayor volumen de la parte acuosa de la sangre es determinante en los procesos de termorregulación.

Las pruebas de resistencia aeróbica provocan aumentos significativos de la temperatura corporal y una gran pérdida de agua con el sudor.

Entonces, si se cuenta con una cantidad extra de agua en la sangre, no hay duda de que se podrá sortear mejor la pérdida de este preciado líquido que ocurre durante la actividad deportiva.

3. A pesar de que se habla de resistencia aeróbica, es frecuente en las pruebas de medio fondo y fondo, la conexión del mecanismo anaeróbico lactacidémico, al momento de aumentar el ritmo de la carrera, buscando una mejor posición dentro del grupo o al momento de realizar un agresivo remate.

En estas condiciones se producirá ácido láctico. Una sangre con un gran componente acuoso permitirá una mejor dilución del ácido láctico y evitará que se perturbe de manera grave el equilibro ácido-básico de la sangre.



En relación con los cambios adaptativos que ocurren en la musculatura esquelética como respuesta al trabajo aeróbico, se pueden numerar los siguientes: se observa un aumento en el número y el tamaño de las mitocondrias.

La densidad de volumen de las mitocondrias centrales y periféricas en las personas muy entrenadas en resistencia aeróbica es mayor en un 50 hasta 300%, que el volumen de las mitocondrias en personas sanas no deportistas o poco entrenadas.

Los músculos esqueléticos se tornarán más capilarizados, volviendo más eficiente el intercambio gaseoso y de nutrientes entre la sangre y los distintos tejidos.

A nivel bioquímico también se presentan cambios significativos: aumento en el contenido y en la actividad de los fermentos (enzimas) que participan en el metabolismo aeróbico, aumento en 1,5-2 veces del contenido de mioglobina, aumento hasta en un 50% del contenido de glucógeno intramuscular y de lípidos.

La adaptación más importante en los ejercicios de resistencia aeróbica, tienen que ver con el aumento en la tasa de oxidación de las grasas con una disminución en la utilización de glucógeno, para cualquier intensidad del ejercicio.

Este fenómeno se denomina "ahorro de glucógeno" y su sentido es bastante obvio.

Las unidades de glucosa provenientes del glucógeno intramuscular se utilizarán en momentos claves de la aplicación táctica de una carrera, por ejemplo. Al momento de lograr una mejor posición dentro del grupo, o una mejor marca, el ahorro de glucógeno será determinante.

El músculo contará con la energía precedente de un mecanismo energético de mayor potencia y más rápida "combustión" que el aeróbico oxidativo, en este caso siendo el mecanismo lactacidémico.